09
Ago
2026
El cerco del fuego: Madrid vive una temporada de incendios sin precedentes Imprimir
Lente de Aumento - A Fondo
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El de Segovia se suma a los incendios de Lozoyuela, Ávila, Toledo, la Sierra Oeste, Guadalajara y la propia Segovia

La Comunidad de Madrid ha vivido este verano una de las temporadas de incendios forestales más devastadoras de su historia reciente. La temporada de incendios ha sido especialmente virulenta en el norte y oeste de la Comunidad de Madrid, pero también ha afectado a provincias limítrofes, conformando un cerco que ha puesto a prueba los dispositivos de emergencia de toda la región.

**El incendio de Lozoyuela (julio de 2026): El primer gran aviso**

A mediados de julio, el fuego en el municipio de Lozoyuela, en la sierra norte de Madrid, obligó a activar la Situación Operativa 2 del Plan INFOMA y a solicitar la intervención de la UME. Se calcinaron 770 hectáreas, se desalojaron viviendas y la urbanización San Lázaro, y se confinaron poblaciones como Buitrago de Lozoya y pedanías de Puentes Viejas. El fuego, que afectó gravemente a las comunicaciones cortando la A-1 y carreteras secundarias, tuvo un detenido por su presunta autoría.

**El incendio de La Mierla (Guadalajara): La gran tragedia de Castilla-La Mancha**

Declarado el 16 de julio, este incendio arrasó aproximadamente 32.000 hectáreas en la Sierra Norte de Guadalajara, convirtiéndose en el segundo mayor incendio del siglo XXI en España. El fuego obligó a evacuar a 34 municipios y confinar a otros 14, movilizando a la UME y un amplio dispositivo de más de 670 efectivos. Su origen se atribuyó a labores con una cosechadora. La magnitud del siniestro llevó a que el 90% de la superficie afectada perteneciera al Parque Natural Sierra Norte de Guadalajara, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

**El incendio de Almorox (Toledo) y la Sierra Oeste de Madrid: Dos fuegos que se unieron**

El 22 de julio, el incendio forestal de Almorox, originado por trabajos de soldadura en una finca cuando el índice de propagación era "extremo", se unió al que ya asolaba la Sierra Oeste de Madrid, extendiendo la emergencia a la provincia de Toledo. La Guardia Civil detuvo a dos personas por su presunta autoría. Este incendio se sumó al de la Sierra Oeste de Madrid, que afectó a 17 municipios y arrasó más de 27.000 hectáreas, convirtiéndose en el mayor incendio forestal registrado en la región en las últimas décadas. El fuego obligó a desalojar a 100.000 personas y causó daños en 154 viviendas. Fue controlado a principios de agosto, pero la reconstrucción de la zona afectada se ha convertido en una prioridad para las autoridades.

**El incendio de Burgohondo (Ávila): El mayor de la historia de España**

Declarado el 22 de julio, este incendio se convirtió en el mayor de la historia de España, calcinando más de 50.000 hectáreas y obligando a evacuar a 35.000 personas. Su virulencia requirió la declaración de Emergencia de Interés Nacional y la movilización de más de 3.000 efectivos, incluyendo a la UME y equipos internacionales. Tras dos semanas de intenso trabajo, el fuego quedó estabilizado a principios de agosto.

**El incendio de Navas de San Antonio (Segovia): El fuego que cercó la Sierra de Guadarrama**

El 8 de agosto, un incendio forestal declarado en Las Navas de San Antonio, cuyo origen fue un vehículo ardiendo en el arcén de la AP-6, alcanzó el nivel máximo de gravedad (IGR 2) y obligó a evacuar de forma preventiva los núcleos de Los Ángeles de San Rafael y Vegas de Matute. El fuego, avivado por el viento, se encontraba a escasos kilómetros del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, lo que aumentó la preocupación por su alto valor ecológico. La Comunidad de Madrid envió refuerzos para colaborar en la extinción. Al mismo tiempo, otro incendio en Revenga (Segovia), a 8 kilómetros de la capital, alcanzó el nivel 1 de gravedad, provocó el corte de la N-603 y afectó al suministro de agua en El Espinar. La simultaneidad de estos dos fuegos en Segovia, sumada a la amenaza constante de rebrotes, ha mantenido en alerta a la región.

El verano de 2026 ha dejado una lección clara: la Comunidad de Madrid y sus provincias vecinas han estado bajo el asedio de un fuego que ha avanzado desde el norte, el oeste y el este. La combinación de condiciones meteorológicas extremas, la sequía acumulada y, en algunos casos, la negligencia humana, han convertido el paisaje en un polvorín. El cerco del fuego no solo ha calcinado bosques y obligado a miles de personas a abandonar sus hogares, sino que también ha puesto de manifiesto la fragilidad de un territorio que necesita con urgencia políticas de prevención y una estrategia común contra el cambio climático.