Es una especie protegida
Agentes forestales de la Comunidad de Madrid llevaron a cabo el rescate de un lirón careto (Eliomys quercinus) en la localidad de Campo Real. Este pequeño mamífero arborícola, conocido por su aspecto distintivo, se había introducido en una vivienda, lo que llevó a su intervención. El lirón careto es un roedor que se caracteriza por su hábitat arbóreo y su comportamiento nocturno. Esta especie es reconocida por su importancia en el ecosistema, aunque su población ha estado en declive en la Península Ibérica.
El lirón careto cuenta con un estatus de protección que prohíbe su captura, lo que subraya la necesidad de conservar esta especie. Su protección está respaldada a nivel europeo por la Convención de Berna, que ha estado en vigor desde 1979, lo que refuerza su estatus como especie en peligro. El declive en las poblaciones de lirón careto se atribuye a varios factores, siendo uno de los más significativos su reticencia a abandonar las zonas de seguridad donde pasan la mayor parte del día durmiendo. Este comportamiento tiene varias consecuencias:
Debido a su tendencia a permanecer en áreas seguras, las poblaciones de lirón careto tienden a aislarse. Este aislamiento no solo limita su capacidad de dispersión, sino que también tiene implicaciones negativas para la diversidad genética de la especie. La pérdida de diversidad genética es un factor crítico que aumenta la vulnerabilidad de esta especie a la extinción. Al estar aisladas, las poblaciones se vuelven menos resilientes frente a cambios ambientales y otros factores de estrés, lo que pone en riesgo su supervivencia a largo plazo.
Pequeño, esquivo y sorprendentemente longevo para su tamaño, el lirón careto (Eliomys quercinus) es uno de los mamíferos menos conocidos —y más curiosos— de la fauna europea. A medio camino entre un ratón y una ardilla en miniatura, este roedor nocturno habita bosques, matorrales y zonas rocosas desde la península ibérica hasta Europa central, aunque su presencia es cada vez más discreta.
Su rasgo más distintivo es la “careta” negra que rodea sus grandes ojos, como si llevara un antifaz permanente. A ello se suma una cola larga y peluda, rematada en un pincel negro, que utiliza como contrapeso en sus ágiles desplazamientos nocturnos. De hábitos principalmente arbóreos, el lirón careto es un excelente trepador y pasa gran parte de su vida entre ramas, grietas y refugios naturales.
Pero si hay algo que define a esta especie es su relación con el sueño. Fiel a su nombre, el lirón careto puede pasar hasta seis meses en hibernación, reduciendo su metabolismo al mínimo para sobrevivir al invierno. Durante el resto del año, aprovecha las noches para alimentarse de frutos, semillas, insectos e incluso pequeños vertebrados, lo que lo convierte en un omnívoro oportunista.
Pese a su capacidad de adaptación, el lirón careto no atraviesa su mejor momento. La fragmentación de los bosques, el uso de pesticidas y la transformación del medio rural han provocado un descenso notable de sus poblaciones en varias regiones de Europa. En algunos países, su presencia se ha convertido ya en un indicador silencioso del estado de conservación de los ecosistemas forestales.
Invisible para la mayoría y activo cuando el mundo duerme, el lirón careto sigue desempeñando un papel clave en el equilibrio natural. Su historia recuerda que incluso las especies más pequeñas —y dormilonas— merecen un lugar en la agenda de la conservación. |