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03
Oct
2017
54 gigantes visitaron Torrejón en el IV Encuentro de Gigantes de las Patronales PDF Imprimir E-mail
TorreNews - Sociedad Torrejón
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La “colla castellera” batió su récord de altura en la Plaza de Torrejón

Parecía difícil superar el encuentro de Gigantes del año pasado, pero los Gigantes de Torrejón lo consiguieron reuniendo a 54 gigantes, gigantillos y gigantones, treinta cabezudos, dos caballitos y hasta un dragón pertenecientes a 18 “collas” llegadas de distintos puntos de España, Francia y Portugal en el Encuentro de Gigantes más multitudinario de los celebrados en el centro del país. Pero además el Encuentro sirvió para conocer otros dos elementos clásicos de las Fiestas en el mediterráneo: los “correfocs” y los “castells”.

Así el IV Encuentro de Gigantes y Cabezudos de Torrejón comenzaba el sábado a las seis de la tarde, cuando las 18 “collas” hicieron acto de presencia en la Plaza para realizar la primera “plantá” del fin de semana. Bajo los soportales los gigantes y sus acompañantes se quedaron expuestos para hacerse fotos con los vecinos que se acercaron a ellos. A las seis y media, sin embargo, el protagonismo fue de otros, ya que la “colla castellera” de Madrid hacía acto de presencia para hacer un “castell” junto al balcón del Ayuntamiento, castell que terminaba con sorpresa, pues la “enxaneta” desplegaba la bandera de Torrejón al coronarlo.

Y como la tarde era joven, a las siete los Gigantes comenzaban el primer Desfile por las calles de la localidad, un Desfile que terminaba hora y media después con el comienzo del Baile de Comparsas en plena Plaza Mayor. Por allí pasaron las agrupaciones haciendo bailar a sus Gigantes ante una plaza abarrotada, y entre las propuestas, el sorprendente “Ora pro Nobis” de los navarros de Tafalla, el pasodoble de la Alys de Comines, o la auténtica batucada que se trajo de Portugal la agrupación de Pihnal Novo.

Pero a eso de las nueve y media, y tras ver los bailes de todas las “collas” menos la anfitriona, la Plaza se quedó a oscuras y es que la luz la iba a poner el espectáculo pirotécnico de los diablos de Forques de Can Deu de Sabadell. A ritmo de los tambores fueron bailando bajo una lluvia de fuego que terminaba con la aparición de un auténtico dragón que explotaba en el centro de la plaza llenando de olor a pólvora el ambiente. Y tras los invitados, actuaban los anfitriones que celebraban el primer aniversario de Setelfis y Vicente incluyéndolos en la comparsa de Fiestas, al transformarlos en bufones de la Corte de Carlos IV.

Como manda la tradición, a continuación se celebró la entrega de placas y regalos entre los participantes, para dar paso a continuación al fin de fiesta, un fin de fiesta bastante distinto al del año anterior, aunque el espíritu fuera el mismo. Y es que, si en 2016 las “collas” participantes bailaron, con sus Gigantes, el “flash mob” que habían compartido de forma virtual, esta vez la unión llegó en forma de castillo.

Así los miembros de las “collas” se convirtieron en parte de la “pinya” encargada de sustentar el segundo “castell” que iban a formar los miembros de la “colla castellera” de Madrid. Eso sí, como hacer un castillo humano es algo bastante más difícil de lo que parece, el grupo no tuvo más remedio que “desmontar” el castillo antes de coronarlo.

Y es que los madrileños pretendían el más difícil todavía, buscando hacer un castillo de “tres de seis”, algo que no habían intentado aún en sus pocos meses de vida. Pero, como aún quedaban unos minutos hasta el comienzo del concierto de Bertín Osborne, Torrejón les dio una segunda oportunidad que los “castellers” no desaprovecharon. Así, con el apoyo de los giganteros en la base, los “castellers” coronaron la plaza de Torrejón haciendo que el “enxaneta” levantase la mano ante el aplauso del público, y, tras el desmontaje, provocando el júbilo de la agrupación. Y no es para menos, ya que, al conseguir completar el castillo de seis pisos, la colla gana categoría en el mundo castellero al convertirse en “colla de sis”, un logro importante teniendo en cuenta que sólo tienen unos meses de vida.

A la mañana siguiente el Encuentro entraba en su recta final, y lo hacía con sorpresa, ya que la mismísima Presidenta de la Comunidad de Madrid no dudó en hacer una visita a los Gigantes en la “plantá” del Museo de la Ciudad. Cifuentes se fotografió con ellos y con los vecinos antes de continuar su viaje por el programa festivo de Torrejón.

A la una de la tarde, los Gigantes abandonaban la Plaza del Museo para celebrar el segundo Desfile, mucho menos encorsetado que el de la tarde anterior, y en el que las “collas” volvieron a pasear por unas calles de Torrejón bastante más abarrotadas que el año anterior. A eso de las dos de la tarde, todos los Gigantes ocupaban la fachada principal del Consistorio y lo hacían para cerrar el Encuentro con música, en concreto, el “Paquito el Chocolatero” convertido en un himno de los Encuentros de Gigantes de Torrejón; y el universal “Despacito” de Luis Fonsi.



 

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