27
Feb
2016
Perdonen que bostece Imprimir
Punto D Vista - Otra mirada
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Jesús Hernández Gallardo

Hace años, hablo de mis inicios en esto de la competencia laboral, afrontando el futuro en la vida de manera digna, llena de dulzura pensando en la estabilidad personal, se animaba al esfuerzo. Recuerdo cariñosamente cuando se nos preguntaba en el colegio por las profesiones que cada uno se le antojaba en esos momentos. Ahora parece que las profesiones de maestro, policía, médico y bombero han pasado a mejor vida, no están en la escala social como preferencia nuestra. Todo cambia y está en función muchas veces de la evolución y de las interpretaciones que se tienen. Parece que algunas profesiones o dedicaciones sociales están mejor vistas y mucho más fomentadas por la autoridad que nos encamina por la senda de la corrección.

Yo si ahora fuera niño, viendo lo visto, atendiendo a las recomendaciones sociales diría que quiero ser okupa. Tengo verdadera devoción. Es la dedicación más saneada por los políticos de nuevo cuño, por los que impulsan la sopa boba, la pereza sistematizada, la vagancia inspirada por los que viven con holgura congénita, los ramplones de oficio, los manguis.

No es delito ni mala costumbre, al contrario, está en los cánones de la nueva oferta bolivariana, revolucionaria o chabacana, es decir, inspirada por Chávez y sus herencias pajareras.

Yo estoy en esa sintonía, la pena es que anteriormente he perdido el tiempo trabajando, dando el callo muchos años contra natura, contra las tendencias que ahora se imponen. Lo mejor hoy es utilizar la posición horizontal para producir, para estar cumpliendo los acordes de la nueva política de Podemos y sus acólitos acompañantes.

En Madrid y Barcelona gozan de una promoción especial, incluso si lo pides te dan carnet y con él tienes derecho a que te paguen la luz y el agua de ese piso que no es de tu propiedad, que es birlado pero que está incentivado por la autoridad competente.

Desde luego voy a aparcar mis desvelos profesionales y trataré de enterarme si tengo derecho, en el mismo lote, a percibir mi racionado de alimentación. Es posible que con ese distintivo de "colaborador social" tenga derecho a visitar restaurantes que están en la contrata municipal y pueda salir de ellos con la tripa llena, camino del sofá para seguir la siesta que se me ha interrumpido con esto de la necesidad estomacal, algo insolente, que te rompe el ritmo sugerido por la alcaldía que me inspira.

En la fábula de la cigarra y la hormiga va a tener razón la ociosa cigarra, las risas que le producían la laboriosidad extrema de la hormiga están de moda. Hoy en día quien se afane en producir, por esforzarse en su tarea es un parias, un ejemplar pasado de moda, de los que son dignos de risa por los holgazanes profesionales. No va a merecer la pena, todo está dimensionado para la juerga y el cachondeo, para el carnaval y la salsa.

Por cierto, en Barcelona, un okupa que hable Catalán y en Madrid si recoge de buen grado el capuchón para las cenizas de fumadores, se le hace un bono con incremento salarial a final de mes. En Cádiz te hacen una copla y en Zaragoza te regalan un bote de brillantina para la pelambrera rebelde. Depende del lugar de la oferta. ¡No sigo que me entra la modorra!

Jesús Hernández Gallardo

Funcionario del Estado

Torrejón de Ardoz