21
May
2015
Alimentos de España Imprimir
Punto D Vista - Otra mirada
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Jesús Hernández Gallardo

Ha cambiado la industria manufacturada de embutidos y productos cárnicos, ahora en lugar de llevarse la chicha y el tocino a un calcetín tripero, se lleva a un plástico duro y cerrado con una abertura longitudinal. Los tiempos cambian y los chorizos también, llevan una denominación de origen, han de llevar 91, que corresponden al número de partidos políticos que están registrados en las listas oficiales y en los supermercados cárnicos de nuestra geografía.

Por eso unos tienen la tripa más dura, otros cuerda de nailon o de bramante, en otros predomina la chicha al tocino y finalmente se invierten estos términos de relleno. Lo más coincidente es la dureza de cara para chupar lo más preciado, lo más aprovechable y lo más valorado monetariamente. Parecen chorizos chupópteros con pedigrí de piara calabresa.

Seremos los consumidores de ese noble embutido quienes marquemos con el sello denominativo, en atención a la soltura que producen en los cuartos traseros, al sabor picante que impere en el batiburrillo o a la dureza de la presencia del ADN animalesco... perdón, también al destrozo ocasionado con los habituales sablazos. Pero no se repite, es decir, no realiza el recorrido inverso en caso de detección por putrefacta maniobra.

Tiempo atrás los hemos tenido de buen hierro, los más frecuentes andaban rondando la calidad del Cantimpalos, por ser los más orondos, vistosos y con más destrozos en sus faenas. Su elaboración estaba coordinada con la frescura, con esa que les brota a flor de piel a todos, denominador común acoplado y amparado por todas las serranías del territorio nacional. No hay sierra que se prive de buenos chorizos, chistorras y butifarras de reconocido prestigio, tanto es así, que por otros foros lejanos han condecorado al Chorizo Ibérico como de los más cotizados por los consumidores mundiales. Poco parangón existe, en su denominación de origen se ha añadido el antifaz y el trabuco, sabiéndose así de la calaña y procedencia, es inconfundible por su dureza en la carrillada. "Elementos de España".