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28
Oct
2020
El empleo público salva los datos de la EPA del tercer trimestre PDF Imprimir E-mail
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Foto cedida por CAMEn los últimos tres meses se han destruido 355.000 empleos, mientras que 750.000 españoles siguen en ERTE

El número de ocupados se incrementó en el tercer trimestre del año en 569.600 personas, lo que supone un aumento del 3,06%, y lleva la cifra total de ocupados a 19.176.900, nivel de ocupación similar al del primer trimestre de 2018, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

De este modo, se ha iniciado la recuperación gradual del empleo perdido en la primera mitad del año como consecuencia de los efectos que la pandemia del Covid-19 está teniendo sobre la economía. En este trimestre se ha recuperado más de la mitad del empleo perdido en el trimestre anterior. Este proceso se ha producido en paralelo a la incorporación a sus puestos de trabajo de cerca del 80% de las personas que estaban en Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTEs).

El número total de horas efectivas trabajadas, tras el descenso del 22,59% registrado en el segundo trimestre, también se recupera de forma relevante, con una subida del 15,1%. Según la EPA, más del 10% de los ocupados trabajaron desde su propio domicilio más de la mitad de los días, lo que supone un retroceso sobre el 16,2% del segundo trimestre.

En términos interanuales, se produce una caída del número de ocupados de 697.500 personas, el -3,51%, amortiguándose el impacto respecto al descenso de más del 6% y 1.074.000 ocupados que se registraba en el trimestre anterior. El final de las medidas de limitación de la movilidad permite el retorno a la normalidad en la búsqueda de empleo y eso eleva en 924.600 el número de personas que se declaran activas.

La normalización del mercado de trabajo permite igualmente valorar el impacto del shock en términos de desempleo. El número de desempleados crece en el trimestre en 355.000 personas, frente a la evolución contenida en el segundo trimestre, lo que eleva la tasa de paro hasta el 16,26%. En el tercer trimestre el incremento de la ocupación es generalizado en todos los sectores, salvo Agricultura, que experimenta un descenso de 32.300 ocupados. El mayor incremento se produce en el sector Servicios, con 476.300 personas más trabajando, seguido de Construcción, con 80.300, e Industria, con 45.400. En términos interanuales, la ocupación se redujo en todos los sectores, especialmente en Servicios, con una reducción de 533.600 e Industria, con 128.100 ocupados menos.

El incremento de la ocupación en el tercer trimestre es generalizado en todas las Comunidades Autónomas, a excepción de Canarias y la Ciudad Autónoma de Ceuta. Los mayores aumentos de empleo se dieron en Cataluña, con 96.400 ocupados más, seguida de la Comunidad Valenciana, con 81.800, y Andalucía con 76.200.

En el último año se ha registrado un descenso de la ocupación en todas las Comunidades Autónomas, a excepción de la Región de Murcia. Las comunidades que más reducen su ocupación son Cataluña, con 138.500 menos, Andalucía con 115.600 menos y la Comunidad de Madrid con, 90.800 ocupados menos.

El incremento de la ocupación en el tercer trimestre se concentra en los trabajadores con contrato temporal, con 422.900 ocupados más, frente a los 158.300 con contrato indefinido. No obstante, en términos interanuales la mayor pérdida de ocupados se concentra en los trabajadores temporales.

El incremento de la ocupación en el trimestre ha beneficiado más a los hombres, con 320.800 ocupados más, que a las mujeres, con un incremento de 248.900. En términos interanuales la caída es de 370.300 ocupados en el caso de los hombres y de 327.100 en el de las mujeres.

El mantenimiento de las medidas de flexibilización y el apoyo público a los ERTEs permite seguir amortiguando el impacto de esta crisis en términos de desempleo. La tasa de paro está en el 16,26%, con una subida de 0,93 puntos en el trimestre y de 2,34 puntos en términos interanuales. En el trimestre, el número de parados sube en 355.000 personas, mientras que en los últimos 12 meses lo hace en 508.500.

Por sectores, el desempleo se incrementa este trimestre en Agricultura, con 39.700 parados más y en Servicios, con 21.300 más. Sube también entre quienes perdieron su empleo hace un año y entre quienes buscan su primer trabajo. Disminuye, por el contrario, en Industria, con 31.800 desempleados menos y Construcción, con 12.300 menos.

En términos anuales, el sector Servicios concentra la mayor subida del paro, con 415.700 desempleados más. Por Comunidades Autónomas, en el tercer trimestre sube el paro en todas ellas, a excepción de Islas Baleares, donde se reduce en 9.200 personas. Los mayores incrementos se producen en Andalucía, con 143.800 parados más, Canarias, con 47.800, y Cataluña, con 33.600.

En términos anuales el paro se incrementa en prácticamente todas las comunidades, salvo Asturias, con una reducción de 2.300 personas menos y las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, con 1.100 y 1.000 parados menos, respectivamente. Los mayores incrementos se producen en la Comunidad de Madrid, con 105.000 parados más, seguida de Cataluña, con 84.500, y la Comunidad Valenciana, con 83.100.

El número de desempleados se incrementa en el trimestre en 90.300 entre los hombres y en 264.700 en el caso de las mujeres, que tienen una mayor representación en las actividades que están viendo más afectadas por la pandemia. De esta forma, la tasa de paro femenina se sitúa en el 18,39%, superior en cuatro puntos a la masculina. En términos interanuales, el número de parados sube de forma similar, 256.900 entre los hombres y 251.600 entre las mujeres.

La nómina mensual de las prestaciones contributivas de la Seguridad Social ascendió a 9.930,11 millones de euros a 1 de octubre, un 2,26% más que hace un año. Más de dos tercios de la nómina, 7.121,52 millones de euros, se destinaron al abono de las pensiones de jubilación. Esta cuantía supuso un crecimiento del 2,87% en los últimos doce meses.

La nómina de las pensiones de viudedad fue de 1.710,74 millones de euros, un 1,39% más que hace un año. La nómina de las prestaciones por incapacidad permanente, por su parte, se situó en 933,25 millones de euros (-0,46%), mientras que la de orfandad supuso 139,14 millones (0,93%), y las prestaciones en favor de familiares, 25,47 millones de euros (2,88%).

De las 9.773.471 pensiones contributivas abonadas a 1 de octubre (0,05% más que hace un año), 6.098.053 son de jubilación, 2.347.804 de viudedad, 946.925 de incapacidad permanente, 337.762 de orfandad y 42.927 en favor de familiares.

En septiembre se completó por parte de la Seguridad Social el control de vivencia de los pensionistas españoles en el extranjero que habitualmente se realiza en abril. Este año, se ha desarrollado entre agosto y septiembre, con el consiguiente impacto en la serie del número total de pensiones.

La pensión media del sistema, que comprende las distintas clases (jubilación, incapacidad permanente, viudedad, orfandad y a favor de familiares), aumentó en el último año un 2,21%, hasta situarse en 1.016,03 euros mensuales de media. En el caso de los hombres, la pensión media del sistema fue de 1.235,18 euros, mientras que la mensualidad media percibida por mujeres ascendió a 813,52 euros.

La pensión media de jubilación ascendió a 1.167,83 euros, un 2,30% más que el año pasado. En concreto, las nuevas altas de pensiones de jubilación en septiembre, última fecha disponible, son un 6,64% más cuantiosas que las nuevas pensiones de jubilación en el mismo mes de 2019, hasta los 1.415,24 euros al mes de media. Las nuevas jubilaciones causadas en el Régimen General ascendieron a 1.530,34 euros/mes. Por su parte, la pensión media de viudedad fue de 728,66 euros al mes (2,05%).

Según los datos del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), a lo largo del mes de septiembre se registraron 47.555 nuevas altas de pensión, un 11,6% más que hace un año.

Si se considera el acumulado anual, desde enero hasta septiembre de 2020 han causado alta 378.486 nuevas pensiones, un 10,7% menos que en el mismo periodo del año pasado. Por otro lado, desde enero han causado baja 395.530 pensiones, un 13,5% más que el año anterior. Las prestaciones de viudedad y jubilación son las que concentran un mayor incremento del número de bajas, del 16,8% y 14,9%, respectivamente.

Por otro lado, el número de pensiones pertenecientes a clases pasivas en vigor en el mes de septiembre de 2020 fue de 639.428. La nómina mensual de estas pensiones ascendió a 1.162,79 millones de euros.

El Régimen de Clases Pasivas del Estado incluye fundamentalmente al personal militar y a funcionarios de la Administración General del Estado, de la Administración de Justicia, de las Cortes Generales y de otros órganos constitucionales o estatales, así como a los funcionarios transferidos a las comunidades autónomas.

La Comunidad de Madrid creó 42.700 nuevos empleos en el tercer trimestre del año según los datos dados a conocer por la Encuesta de Población Activa, recuperando así el nivel de los 3 millones de personas ocupadas, en concreto, 3.005.300, lo que supone un aumento del 1,4% respecto al trimestre anterior.

En este mismo periodo el paro se incrementó en 31.600 personas (+7,4%) en la región, lo que deja el número total de desempleados en 459.100 y eleva la tasa de desempleo al 13,3%, seis décimas más que en el segundo trimestre de este año. Pese a esta subida, el índice de paro regional sigue tres puntos por debajo de la media nacional (16,3%), que en este mismo periodo ha aumentado en 569.600 ocupados (+3,1%) y ha sumado 355.000 nuevos desempleados (+10,5%), para situarse en un total de 3.722.900 parados.

Los datos de la EPA del tercer trimestre del año difundidos hoy por el Instituto Nacional de Estadística reflejan los efectos negativos del COVID-19 en la comparativa interanual. Sin embargo, se produce una evolución positiva en la comparativa trimestral fruto de la reactivación de la actividad económica tras el fin de las restricciones provocadas por el Estado de alarma decretado el pasado mes de marzo.

Así, el número de ocupados en la Comunidad de Madrid disminuyó en los últimos doce meses en 90.800 personas (-2,9%), mientras que la ocupación en toda España también desciende (697.500 personas, -3,5%). Respecto al tercer trimestre de 2019 el número de desempleados en la Comunidad de Madrid aumentó en 105.000 personas (+29,7%), mientras que a nivel nacional se incrementó en 508.500 (+15,8%).

En cuanto a la población activa -que mide el porcentaje de activos sobre la población total en edad de trabajar- la tasa de la Comunidad se sitúa en el 61,8%, cuatro puntos porcentuales superior a la registrada en el resto de España (57,8%). Con respecto al trimestre anterior, la población activa subió en 74.300 personas (+2,2%) alcanzando la cifra de 3.464.400 activos en la región. La comparativa también es positiva a nivel interanual, con 14.200 nuevos activos en el último año (+0,4%).

Madrid, con 459.000 personas en paro en el tercer trimestre, casi 32.000 más que el trimestre anterior y 105.000 más que hace tan solo un año, necesita un cambio de rumbo, no solo para salir la crisis de la pandemia, sino para optar por una modernización de su tejido productivo que le permita generar más y mejor empleo.

El tercer trimestre del año, en las cifras de empleo ofrecidas por la EPA, refleja una comunidad que muestra los efectos negativos de la pandemia sobre la actividad y el empleo, pero también el modelo social y económico por el que apuesta el Gobierno regional.

La evolución de la pandemia y la recuperación de cierta normalidad respecto al trimestre anterior, ha supuesto también una recuperación de la actividad económica y de la ocupación. El empleo ha crecido en 42.700 personas respecto al trimestre anterior. En esos meses también se incrementó la contratación con respecto a los anteriores y muchos trabajadores y trabajadores afectados por ERTE salieron de las medidas de suspensión. Pero el paro se ha incrementado en 31.600 personas. En parte, este incremento está motivado por las personas que en el trimestre anterior perdieron el empleo y fueron a la inactividad porque en ese momento no podían buscar una ocupación pero se han incorporado a la búsqueda de empleo en el tercer trimestre. De hecho el número de personas activas (personas con ocupación o que buscan un empleo) se ha incrementado en más de 74.000 personas.

Pero sobre todo, más allá de los efectos coyunturales de la pandemia, Madrid tiene ahora casi 91.000 personas ocupadas menos y 105.000 personas desempleadas más que hace un año. La tasa de paro está en el 13,25%, pero con evidentes brechas. Las mujeres superan en 2,5 puntos la tasa de paro de los hombres. Y entre los menores de 25 años, el desempleo es del 35,49%, subiendo hasta el 39% en el caso de las mujeres jóvenes. La brecha se hace más evidente cuando se habla de tasa de actividad. Casi el 62% de las personas que viven en Madrid en edad de trabajar están incorporadas al mundo laboral. Pero en el caso de las mujeres solo el 57,51% trabajan o buscan trabajo, 9 puntos menos que en el caso de los hombres.

Respecto a la calidad del empleo, la temporalidad se había reducido en el segundo trimestre por la pérdida de 115.000 empleos temporales, debido a que las empresas pudieron mantener sus plantillas estables con la medida de los ERTES pero extinguieron contratos temporales o dejaron de contratar nuevas plantillas en los meses de marzo y junio, poniendo en evidencia la debilidad del empleo precario. Pero, este trimestre se incrementa ligeramente la ocupación y vuelve a concentrarse ese crecimiento en el empleo temporal. De las 42.700 personas ocupadas más, 38.600 son asalariados, pero el número de indefinidos ha bajado en 22.000 y el de temporales ha crecido en casi 61.000.

Es urgente afrontar los tres retos que tiene por delante Madrid: sanitario, social y económico. El sanitario pasa necesariamente por incrementar el gasto en sanidad y reforzar las plantillas del servicio público. Sin control de la pandemia no puede haber recuperación de la actividad.

El reto social, con medidas para hacer frente a la situación de empobrecimiento y deterioro de las condiciones de vida que sufren los madrileños y madrileñas, y que es ahora peor que hace tan solo un año, con una cifra mayor de personas desempleadas y una precariedad que se ha convertido en estructural.

Y el reto económico. Madrid ya tenía esos retos antes de la pandemia: reforzar sus servicios públicos, promover la transición energética y actividades medioambientalmente sostenibles, impulsar un cambio de modelo económico basado en sectores innovadores, en la digitalización y en la investigación. La situación de pandemia no debe poner esto en segundo plano sino que hace más urgente asumir estas transformaciones abandonando las recetas de austeridad y recortes que han marcado los gobiernos madrileños durante años.

 

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