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17
Mar
2018
De espaldas a la sociedad española PDF Imprimir E-mail
Punto D Vista - Otra mirada
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Jesús Hernández Gallardo

Siempre al revés, la izquierda española navega contra corriente, a la deriva. No basta que la opinión de los españoles esté en su inmensa mayoría unida en contra de la legislación de baja densidad que existe en España. Las medidas expresadas en el Código Penal para determinados delincuentes reincidentes y de suma peligrosidad se han quedado obsoletas, desorientadas a la realidad actual. La aplicación de la Prisión Permanente Revisable paliaría ese vacío que existe en la actualidad, es una iniciativa que a la opinión pública le ha parecido muy acertada, que equilibra esos desajustes que se han venido observando.

Los partidos políticos de la derecha han sido quienes lanzaron la propuesta hace ya tiempo, ha estado expuesta a debate en diferentes esferas sociales, se han detectado diferentes casos de delitos a los cuales les hubiera venido como anillo al dedo.

Han sido los casos más graves de personalidades de corte evidentemente psicopático, los que han sido claramente identificados como ejemplos de una posible aplicación, tales como Mari Luz Cortés, Sandra Palop, Diana Quer y Gabriel Cruz, sus víctimas han ido cayendo en el transcurso del tiempo y, a propósito de ello, se han razonado, en cada suceso, la aplicación de medidas restrictivas de derechos de esta índole.

Los juristas han comprendido la idoneidad de este endurecimiento necesario a la realidad actual en España y, en los países más avanzados de Europa, ya existe estas medidas equivalentes. En base a todo ello, se planteó en el Congreso de los Diputados este debate, se han expresado los motivos, se han razonado e incomprensiblemente, ha sido rechazada por la mayoría del hemiciclo.

Las razones que han apoyado este razonamiento no han convencido a nadie, al contrario, han dejado una idea en el ambiente que parece que va ligada al revanchismo de izquierda contra derecha, esa polaridad existente en el interior de los partidos que van a los debates con las siglas más que con razonamientos. Está claro que los perdedores somos los españoles en general, que nos dejan fisuras e inestabilidad estimable en las contingencias que nos puedan suceder en nuestro día a día.

La izquierda considera que se vulneran los derechos fundamentales de los ciudadanos con estas medidas, así lo manifiestan para aplicar su negativa y, aunque no lo van a expresar así, de paso darle un revés al PP en su iniciativa truncada por ellos.

En el fondo parece que se trata de no aceptarse los unos a los otros, es una guerra psicológica que revierte en contra de nosotros, los ciudadanos. Esa es la apreciación que vamos teniendo muchos, la que barajan muchas personas que nos sentimos contrariados por estas alternativas erróneas.

El PSOE era el partido con mayor criterio de responsabilidad, en el cual se habían depositado esperanzas de apoyo de esta medida, pero al final se ha dejado ir con la radicalidad y explosión de Podemos, que son los que destrozan toda alternativa de coherencia que pulule en el Congreso de los Diputados. Al no tener coherencia ellos con sus acciones, más bien parecen tirones a la legalidad, bordean siempre las cloacas de la política, están sumergidos en el fango y defienden medidas de disparatada aplicación.

Eso es gracias a los votantes que han apostado por ellos y por el poder embaucador que tuvieron en la campaña electoral. Tengo esperanzas en que sus votantes comprendan el mensaje y la aportación de estos políticos de pacotilla, de sus descabelladas iniciativas y los viajes por los submundos que han ido proponiendo como itinerario en toda la legislatura.

No pretendo con mis palabras hacer campaña a favor de nadie ni en contra tampoco, pero quiero dejar clara mi postura en este problema que considero más grave de lo que a primera vista pudiera parecer. Como ciudadano del Reino de España creo tener todavía derecho a ello y, si cambian las tornas en un futuro, a lo mejor no pudiera expresar toda mi libertad. Me sigue gustando la bandera española.

 

Jesús Hernández Gallardo

Funcionario del Estado

Torrejón de Ardoz

 

 

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