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11
Sep
2017
Tongo Catalán PDF Imprimir E-mail
Punto D Vista - Otra mirada
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Jesús Hernández Gallardo

El boxeo, aplicado a la política, puede ser el mayor espectáculo del mundo. Será el circo con todo su aliciente y dimensión expuestos a los ojos de todo aquel que se quiera divertir.

Por tierras españolas no divierte demasiado, más bien se trata de un trastorno, ver como se enfrenta un peso pluma, como Cataluña, con un peso pesado como España. Se trata de un combate dispar, sumido en la deslealtad, donde una expresión de España, como es Cataluña, se quiere subir a las barbas, pisoteando y noqueando a toda una legislación respaldada y revestida de jurisprudencia.

El cuadrilátero en este caso se ha ubicado en Cataluña, lugar donde se ha pintado en la lona una estelada, bandera bastarda, desplazando a la constitucional Señera, revestida de honores del pasado y cargada de valor histórico. Quieren plantear, aprovechando la presencia de los púgiles, una rifa, en la cual está a la suerte de ambos un territorio español con sello hispano. La rifa está ofertada por unos y rechazada por otros, que a toda costa, les va la vida en semejante felonía.

Las fuerzas políticas catalanas, por donde planea la sedición, se amparan en mafiosos de otras guerras, tal es el caso de Arnaldo Otegui, matón a sueldo, que se ha apostado en los brazos de la CUP y porfía como asesor en la esquina del cuadrilátero estrellado aconsejando, buscando una bolsa de favores a su región euskalduna.

La propaganda que se publicita en la carpa del circo dicta en favor de la catalanidad, de aquellos quienes tienen en su heráldica personal los ocho apellidos catalanes, los que proceden de tierras del condado catalanista. No obstante aceptan también el apoyo de cuantos con turbante en sus vestimentas u otra lengua distinta al Catalán puedan usar en su vida, todos son bienvenidos a nivel de votaciones contrarias a lo español, aunque ya se verá en un futuro cómo se van acoplando sus derechos a la supuesta república catalana.

En la refriega catalanista contra el Estado español se prepara el juego sucio, por lo tanto los golpes bajos sin base jurídica están a flor de piel, teniendo que utilizar el púgil español la coquilla para proteger la referida zona noble.

Desde el Estado español se aboga para que tiren la toalla, aportando en el centro del cuadrilátero leyes de reconocido prestigio, esgrimiendo en el litigio la Constitución como principal apoyo. Los tercos catalanes se refugian en razones de corte independentista y buscan el "nocaut" en cualquier descuido. Dentro de la amalgama que colorea las fuerzas políticas catalanas se esfuerzan en lanzar ganchos de izquierda y crochet de derechas, utilizando todas las artimañas del pugilismo mafioso.

El púgil representante del Estado español se sabe superior, goza de mayor frescura de ideas, ha sido adiestrado por toda una legislación basada en la fortaleza de la Justica y el sentido común de todo un Estado democrático. Por otra parte el luchador catalán está ofuscado en sus movimientos de piernas en su baile, se ciñe a la sardana como único movimiento táctico, mientras el español aplica sardanas, jotas, muñeiras, sevillanas y otras muchas técnicas variadas que le dan toda la ventaja.

La pelea no es limpia, está preparada para la trampa, las cartas están marcadas, es un tongo.

 

Jesús Hernández Gallardo

Funcionario del Estado

Torrejón de Ardoz

 

 

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