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07
Feb
2016
La derivada social PDF Imprimir E-mail
Punto D Vista - Otra mirada
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Jesús Hernández Gallardo

La vida ahora ya ha girado, ha vuelto al siglo XVII, donde la piratería ha estado en su máximo apogeo, rigen los corsarios, los bucaneros, los filibusteros, todos esos delictivos actos perdonados por la oficialidad, por las tendencias radicales e implantadas de muchos puntos de nuestro país. Ahora son gestos tolerados, maniobras acogidas en la dilatada judicatura de estos mandatarios.

Nos cambian los diez mandamientos, ahora mandar es un verbo atrofiado, casposo, insolidario, obsoleto. Es más válida la creatividad más reaccionaria, no se puede ser normal, eso está tachado de vulgaridad, hay que ser impulsivo, beligerante, agresivo, tóxico. Todo lo que nos han enseñado en las escuelas en mi generación ha quedado señalado por fascismo, hay que salir de ese atolladero, dejarlo depositado en pozos sin salida, en sedimentos abocados a la ignorancia, a la desaparición.

No sé qué será delito a partir de ahora, no comprendo cómo se van a confeccionar las bases de los códigos, si será posible una rotación en las Tablas de la Ley y el chirriar del giro para que ese volcado sea traumático. Estas son las líneas que mandan, son las validaciones de aquellos que están encaramándose a los puestos de gobernabilidad.

La moral y las costumbres cambian de signo, violar, violentar son verbos y acciones que están ambientándose en los tiempos. Parece que lo moderado estorba, lo más extremo es el camino triunfal, lo aplaudido por quienes confeccionan los peldaños de la nueva actualidad. Tenemos que ir plegando velas, tragar saliva, ahorrar y recortar palabras, escurrir mensajes y afinar las tolerancias.

Se nos ha removido el interior, se pide fuerza en la palabra, pero no de las simples, se llama a la superlativa, se busca la derivada que tenga encadenada la maledicencia y el insulto en su espoleta en la atonía del mensaje. La blasfemia es moneda de cambio, está sujeta a la atmósfera dialéctica ambiental, está incluida en la jerga imperante.

Me dejaré melena y rastas, no me lavaré, permitiré que mi cuerpo expulse hedores, sudor y otros restos, cambiaré mis maneras de hablar, mi tono, escandalizaré con mis gritos e intercalaré latiguillos a mi hablar que estén aceptados por este endemoniado leguaje predominante.

El terrorismo y su apología son prácticas toleradas, incluso modas de generosidad exquisita, se les da carrete, entran en lo apreciado por la élite, por la sociedad predominante, son excelencias del momento, gozan del aplauso y la competencia de unas a otras.

No le deis más vueltas, con los Carnavales unos se quitan la careta y otros nos la ponemos, igualamos fuerzas, hacemos una media de maneras y actualizamos todo lo más cutre, perverso y endemoniado que hemos podido conocer en toda nuestra experiencia de vida. Ser de Podemos dentro de poco va a ser trasnochado, va a quedar para los chistes de Lepe y se le va a señalar por lo recatado y maldito por la nueva sociedad del siglo XXI. Esta sociedad se inspira de la cloaca, de los detritos que siempre hemos buscado alejar, ahora están siendo compañeros de viaje para los nuevos triunfadores.


Jesús Hernández Gallardo

Funcionario del Estado

Torrejón de Ardoz

 

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