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10
Ene
2016
La izquierda necesaria PDF Imprimir E-mail
Punto D Vista - Otra mirada
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Libertad Martínez Martínez

Son evidentes las numerosas opiniones y análisis que tienen como finalidad generar incertidumbre y dudas sobre el futuro y la función de la izquierda y la representación política de trabajadores y trabajadoras.

Aquellos y aquellas que reclaman el cambio, quienes predican lo nuevo o buscan ocultar sus derrotas, Garzón a la cabeza, convocan el fin de la izquierda conocida, la caducidad de sus conquistas, democracia incluida, y la inutilidad de su programa.

Sin embargo, es la debilidad y la insuficiencia de la izquierda la que está detrás del esperpento sufrido en Catalunya, de las dificultades para articular gobiernos estables en España y, sobre todo, detrás de escenarios políticos donde las cuestiones sociales han sido sustituidas por agendas territoriales o de poder que poco tienen que ver con necesidades sociales.

Demasiados actores políticos y económicos desean un cambio sin izquierda. El desprecio con el que se trata no solo a las izquierdas históricas sino sus programas y propuestas deberían alarmarnos.

Lamentablemente, una parte sustancial de los dirigentes de Izquierda Unida decidió regalar nuestra historia, nuestros esfuerzos y nuestro capital político – también un programa que era capaz de sumar cambio con compromiso de gobierno - a formaciones a las que nuestra lucha y trayectoria no solo no les importaba sino que les parecía despreciable.

Esos dirigentes, con Garzón a la cabeza, fracasaron en su estrategia de buscarse un hueco al sol de lo moderno pero han cumplido el compromiso de barrenar el partido. El resultado era inevitable: la irrelevancia de Izquierda Unida y sus peores resultados históricos.

Naturalmente, ni el candidato ni nadie ha dimitido, a pesar de haber cosechado el peor resultado electoral de nuestra historia. Para ocultar derrotas y salvar escaños, se convoca a la militancia de IU a enterrar siglas e historia, a construir un nuevo partido – una nueva máscara electoral para grupos de presión-.

Se pretende soslayar el debate sobre la derrota electoral de IU y abrir una reflexión sobre el mar y los peces en lugar de resituar las propuestas y el programa de la izquierda.

Hay muchas razones para el fracaso electoral de IU: las exclusiones, el personalismo, la renuncia al patrimonio político del partido, etcétera. Pero hay una evidente: en el momento del fracaso de la socialdemocracia y de su sustitución por una amalgama programática poco definida, Izquierda Unida ha renunciado a programas que siempre le vincularon a las necesidades sociales.

Es evidente que será importante la parte de la afiliación que se negará a continuar por ese camino. Por el contrario, exigirá una renovada plataforma que huya de los lugares comunes de quienes viven en desleales grupos de interés. Hay futuro para la izquierda transformadora pero necesitamos más audacia que verdades eternas o mandatos de nuevos bonapartistas.

Ahora que se convoca a IU a su autoinmolación, que el bonapartista de turno ha decidido su liquidación, es el momento de reclamar una identidad de izquierda, puesta a disposición de alianzas y acuerdos pero que no renuncie a ser herramienta social de justicia e igualdad.

Es momento, seguro, de mejorar y renovar la herramienta política pero, sobre todo, de retornar a la realidad social: a construir empleo, protección social, reindustrialización y servicios y derechos públicos universales.

Como ya he escrito en otro momento, entiendo la aspiración de pequeños bonapartes que buscan acomodo desesperadamente en los salones de la fama.

Pero una izquierda plural necesita identidad para acordar; propuesta para crear sociedad; partido para cambiar las cosas. Es decir, debe aportar un capital de cambio creíble, autónomo, propio y respetable, que nos permita que la queja social coincida con un voto político. El cabreo no es una filosofía de democracia y no construye sociedad. La política si.

 

Libertad Martínez
Dirigente de IU de la Comunidad de Madrid
Exdiputada Asamblea de Madrid
Exconcejala del Ayuntamiento de Arganda

 

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