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23
May
2015
Sol opaco PDF Imprimir E-mail
Punto D Vista - Otra mirada
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Jesús Hernández Gallardo

Recuerdo a mi profesor de geografía D. Ángel Llops, que en gloria esté, actualmente sería de otra asignatura diferente en el nombre, aunque no en la materia. Me eduqué en un colegio de huérfanos de maestros y, entre otras muchas cosas D. Ángel nos enseñaba de Venezuela que era una de las principales potencias del mundo en petróleo. En la actualidad la capacidad en recursos energéticos de los países tiene una importancia determinante, tanto que marcan los índices más punteros de las evaluaciones generales de ese país. Por tanto Venezuela debería de ser un estado puntero en muchas cosas, impulsado por el empujón energético, por la abundancia de octanos, de oro negro. Pero no es así, no carbura este silogismo, no es directamente proporcional, no estamos tratando de estado desahogado, autosuficiente, solvente, adinerado, rico.

La realidad es bien distinta, está deprimido económicamente, sus gentes no tienen recursos para el día a día, está desabastecido, sus dirigentes son auténticas calamidades, están llevando al país a la deriva política, económica, social y tienen hipotecado su gran recurso: El petróleo.

La Justicia de cualquier índole brilla por su ausencia, sus gobernantes no hacen más que berrear en sus altavoces internacionales, tienen a la opinión pública sometida a las consignas que impone el régimen político de Maduro, del que practicaba con anterioridad Hugo Chávez, basado en políticas casposas y caducadas en los tiempos. Por el contrario se afanan en imponer, por encima de cualquier otra tendencia, sus chapuzas adornándolas de justicia comunista, bolivariana, igualdad dentro de la desigualdad evidente... un caos, una felonía, una crueldad anterior a la radicalidad de la Edad Media.

Para colmo de males, como adelantó hace ya tiempo el periódico español ABC y, recientemente, el Wall Street Journal norteamericano, es un enclave de paso de droga a Estados Unidos y a la Unión Europea. De tal calibre en su participación, que se ven implicados muchos distinguidos políticos y personalidades del corrupto régimen actual venezolano. Huele a podrido en la base socialista, comunista o lo que pueda ser ese despojo bolivariano, están saliendo tantos hedores, tanta basura, tanta mugre acumulada que ya el criterio como estado soberano ha quedado a la altura de las mafias más nocivas. Se dice que el responsable del cartel de la cocaína en Venezuela es el número dos de la política gubernamental bolivariana, el Sr. Diosdado Cabello, equiparado con el cargo español, sería el responsable del Congreso de Diputados. ¡Qué pena!, un estado amigo siempre, hermanado con España en tantos y tantos lances, de cómplices empresas del pasado y en la actualidad el Presidente Maduro no repara en la crítica más ácida a Rajoy y Felipe González, por poner un ejemplo de personas de reconocida autoridad y prestigio.

Reconozco que los actuales dirigentes de Venezuela me tienen sumido en la total indiferencia, pero el pueblo venezolano no. Son personas muy afines a nosotros, en España tenemos a muchos de ellos huidos de su tierra natal, son ellos quienes nos cuentan la dureza de vida que puede representar para sus familias que aun se encuentran sometidos por la locura de Maduro y los personajes que le siguen en sus desatinos. No encuentro fácil solución a todo ello, basándome fundamentalmente en que el pueblo venezolano no merece de ninguna de las maneras tanta represión, tanta prepotencia de sus actuales corruptos dirigentes. ¿Aparecerá algún día en su amanecer rayos de sol netos aderezados de radiante democracia?.

 

Jesús Hernández Gallardo

Funcionario del Estado

Torrejón de Ardoz

 

 

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