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23
May
2015
EL CAMBIO, con mayusculas, por favor. No lo contrario PDF Imprimir E-mail
Punto D Vista - Otra mirada
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Santiago Torrejón

Se acaba la campaña electoral de autonómicas y municipales en la mayoría del territorio de España. A diestra y siniestra del panorama político-partidista, nos encontramos con cambios adjetivos y nominativos destacables, no me permito decir que sean cambios sustantivos propiamente dichos.

El pueblo reclama a sus “chachas”: los políticos (al menos esos deberían ser según principios y cánones democráticos), digo que el pueblo reclama responsabilidad, honestidad y eficacia; al menos de boquilla para fuera. La mayoría social española, anhela un cambio en este sentido, como considero que en el fondo el Ser humano siempre anhela el BIEN, aunque algunos ejemplares antropomorfos y antropomorfos, se empecinen en mostrar por la vía de los hechos, que eso no es así. La lucha entre el BIEN aquello que no lo es, es cuestión ancestral en la humanidad, y cotidiana en todo hijo de vecino.

Mientras el pueblo le reclama buen hacer a sus legítimos servidores, el soberano unas veces decide desde su mente, otras desde su boca, más o menos hambrienta, otras desde su pecho, por sentimientos, otras con su barriga, otras veces mediante sus atributos genitales, y otras veces un poco más atrás, “donde la espalda pierde su santo nombre”; y todos los votos cuentan por igual a la hora del escrutinio. Así es. Me importan mas en los votos emanados, de cintura hacia arriba, y cuanto mas arriba, mejor; no porque ignore o desprecie el resto de votos, sino por no gastar ni su tiempo en leer ni el mio en escribir, a cerca de algo, que aunque deseemos ignorar, sabemos que “ haberlos, ahilos”, y suman aunque iedan. ¡ Qué le vamos a hacer!

Decimos, en general, estar decepcionados con nuestros servidores políticos, y lo ampliamos a todos ellos. Clara e infantil generalización, que no creo que lleve a identificar bien el problema, como paso previo a mejorar, exigir a cada uno según indique un sentido suficiente de justicia, la calidad de la acción política.

Considero que el ciudadano, debe ser exigente, respecto a su servidor, el político, ¡si señor! , si bien previamente, ha de sentirse un ciudadano responsable, respecto de los políticos que elegimos, no un mero contribuyente obligado; y eso también implica un grado de corresponsabilidad del elector respecto del elegido. A su vez esta corresponsabilidad de parte del elector precisa de un conocimiento del objeto a ejegir y del sujeto responsable de desarrollar tal objeto; esto es de una proximidad mayor entre elector y representante elegido. “hacienda, tu amo te vea”. Esto es una cuestión que excede de la foto, el globito, el guiño, o tomar una caña con el candidato a representante político. ¿A caso a las personas de servicio domestico las valoramos por como sean de risueñas, como compartan una caña con nosotros?. Pues en la elección de representante políticos, debería ser algo similar. Hay que ver cómo mueve “el plumero” el político, si sabe gestionar o sisa, si es capaz, si se rodea de gente capaz, y si el balance es favorable, a nuestro bienestar; si hacemos esto ESTAMOS TRANSFORMANDO EL ESCENARIO POLITICO, EJERCIENDO PLENAMIENTE NUESTRA SOBERANIA POPULAR.

Cuando alguien encarga a otro la prestación de un servicio, y de eso se trata en la elección de representantes políticos, se cerciora de su pericia, de su honestidad y de sus antecedentes, e decir de lo que ha hecho o ha dejado hacer antes.

Un elector responsable no es aquel que decide su voto, por el globito recibido, o por si el elegible es mas o menos “cañero”, frente a su adversario; la fuerza de los hechos, de los resultados; calla bocas mendaces, y hace que destaquen las Verdades, entre dimes y diretes, entre cotilleos y maledicencias varias; entre pedos y eruptos, todo ello efecto de una mala digestión de lo ingerido.

Para pedir un CAMBIO POLITICO, en democracia se entiende, y no entiendo otro escenario posible; digo para pedir un CAMBIO POLITICO, primero hay que arrimar el hombro en un cambio factico, mediante una evolución y cambio de valores, que nos lleve a un solido cambio de actitudes, y de ahí el paso natural siguiente será el de formas colesctivas de hacer, que nos llevará a una transformación SOCIAL Y POLITICA (con mayúsculas), a un progreso, (que no a un porgresismo), que revirta toda su bondad en la clave de toda acción: LA PERSONA. Y mientras habrá quien auyará , amedrentará a quien se deje , o pretenda decir con veinte minutos de acción y el resto de momento ocurrencias: nosotros somos la proa de la regeneración. Miremos la corta historia de UPYD y a lo mejor hallamos un ejemplo adecuado y suficiente y necesario a la idea que pretendo transmitirles.

Vienen tiempos de Cambio político, sin duda, vienen tiempos evolución o revolución, de nosotros los ciudadanos soberanos y responsables, onstituidos en masa popular, de todos nosotros depende, pero nada bueno han de traer, sino hay un cambio de mentalidad, de corresponsabilidad, de revisión de las relevantes estructuras de acción política que nos hemos venido dotando desde 1978: Los partidos. Ahora no vale tampoco decir, según el habla de “Pepiño” (ilustre premio Nobel) : “son corrutos” siempre y todos los partidos. Hay que superar estadios de desarrollo del ser humano, y el ejemplo de “Pepiño”, nos puede alentar a ello, sin tener que preguntarnos si existe vida mas inteligente en el Cosmos. Pero este ejemplo también sirve para evidenciar que no siempre hemos sabido elegir “primus inter pares” a los príncipes para la política, sino que a veces hemos ido a por el mas………………….. “distraído de la clase”; pensando que tal vez asi podíamos trincar mejor en beneficio particular; socializando los desatres.

Por tanto el CAMBIO depende de nosotros. El CAMBIO SE CONSTRUYE, no se convierte en un alarido infrahumano, que enmascara someter a todos, a los caprichos de unos pocos. El cambio se puede exigir, cuando se propicia, se promueve y se elabora; asi sin duda EL CAMBIO , EL PROGRESO, LA MEJORA, EL DESARROLLO, LA JUSTICIA, SERÁN REALIDADES, en nigun caso, despreciando a la persona, ni su vida como el bien sine qua non respecto de cualquier otro bien .

¿Hay que cambiar de partido? ¿A eso me refiero? Contundentemente digo que no. No se trata de analizar partidos, ni bandos, ni banderas se trata de afrontar nuevos escenarios de acción política. A aquí hay que decir con claridad y contundencia, que la política, es cosa de hechos; no de ocurrencias; de resultados, no de promesas; de compromisos, no de amenzas ni de ventas de “humo”. La política, como la anhelo , la deseo y la espero, me ha parecido un siempre un sa-cri-fi-cio de unos pocos, en beneficio de todos, una acción siempre imperfecta, pero siempre necesaria; un sacrificio de muchos que según barrios y estómagos, será bien o mal entendido, para mejor vivir todos; un ejercicio que requiere de la conciencia del político como una entrega de capacidad y esfuerzo hacia los demás, debe alimentar una conciencia tranquila y una felicidad deseable; pero para que el político sea consciente su elector debe haber sido consciente y responsable.

Frente a la voluntad de progreso y prosperidad, de bienestar tangible a la inmensa mayoría, unida a una practica solidaria combatiendo la penuria del prójimo, como si fuera la de uno mismo, eso es altruisimo, y eso es hermandad en un escenario como nuestra España, cristinizada hace veinte siglos; digo, frente a esa voluntad de progreso para cada persona y para su entorno vital, preferentemente sus familias, de reconocimiento y respeto de la persona como lo ESENCIAL, se asoma por ahí quien amedrenta, intimida, trilea entre gritos, tics, pretendiendo adocenar, “instruir” para……….. no sé que “causa”, pero que causa el incremento de haberes en sus cuentas; sin causa, pero si con beneficio par-ti-dis-ta…………

¿ Pero no dijimos que política era y debía ser la realización del bienestar común en beneficio de todos de de cada uno de los ciudadanos?.………..

En fin, el domingo votaré, ni por nivel gritos de gritos, ni por lucir corbata y camisa bien planchada, o un sobaco peludo, (aunque todo ello me ayude a configurarme un idea a cerca de qué humos ofrecen unos y otros), ni por los tics prefabicados de aduladores, de tres al cuarto. Les voy a mirar a la cara a todos “los chachos” y “chachas”, voy a hacer memoria a cerca de sus hechos, me fijaré en ver si llevan alguna “perlita” en listas, no solo imputado (eso podría ser incluso exclusable), me fijaré sobre todo en si llevan personas a sueldo de otras investigadas por su vinculación con grupos terroristas………. (ahí queda eso…), si llevan en las listas personas que defienden la muerte y la destrucción por encima de la vida; si llevan adictos a los mamoneos varios, por encima de la protección e-fec-ti- va del mas vulnerable, ……………… Valoraré también quien administra de modo mas eficaz el mantenimiento de calles, parques, jardines, transporte, equipamientos saludables; ¡quien procura bienestar a nuestros menores y ancianos! , pues quien no obre asi no merece mi confianza, y sentir ante él miedo, cuando no terror.

Como ven no pienso votar, a son de rugido de tripa, ni a tenor de sensaciones en el perímetro del kundalini, ni a las señas pastoriles pues no me considero gres a sacar a pacer; ni me gusta que me enseñen la garrota.

Observaré y decidiré (lo tengo decidido ya) quedarme con “la chacha o el chacho” mas aseada, experimentada (nada de aprendices sin rodaje, para tan ardua labor), me decidiré por la persona,mas honesta , esto menos trincona para si o para su clan, y capaz, es decir, con dos dedos de frente; si son mas, mejor.

Esa es mi contribución a un nuevo escenario político. Reflexion, discernimiento y ejercicio de una elección, no de un cheque en blanco, a la espera de sólidos progresos en la consolidación de una acción política con mas contenidos, realidades y menos espasmódica y falaz.

 

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