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08
Oct
2015
Top Chef 3: Expulsión María, guerra de restaurantes y Oriol se convierte en estrella PDF Imprimir E-mail
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Después de cinco capítulos, los concursantes despiertan y se declaran la guerra

Les ha costado cinco capítulos, pero por fin han despertado. Los concursantes de Top Chef, y en especial, Oriol, aprovecharon la “guerra de restaurantes” para, eso mismo, declararse la guerra unos a otros. En un bando, los grises, egoístas y sin querer compartir los huevos; y en el otro, los naranja, con un Oriol interesado en boicotear la prueba de sus rivales, y la de su propio equipo. Señores, ahora sí, comienza el reallity.

Y es que, después de cuatro capítulos peligrosamente anodinos, los aspirantes a Top Chef han comenzado a dar juego, aunque para ello ha sido necesaria una prueba en equipo que convierte por un día Top Chef en Pesadilla en la Cocina, y el nacimiento de una nueva estrella televisiva: Oriol Lomas.

Pero vamos por partes, porque hoy sí, hay mucho que comentar. Este capítulo comenzaba con una nueva parada del viaje en que se está convirtiendo la edición. Esta vez el lugar elegido no era otro que Barcelona, y como parece que está de moda, la prueba en tierras catalanas desencadenó la guerra total entre los concursantes.

Divididos en dos equipos, se encargarían de llevar un restaurante, en una de las pruebas que más juego ha dado en el formato a lo largo de las ediciones. Y esta vez también estuvo a la altura. Para empezar, debían comprar, con presupuesto ajustado, todo lo necesario para preparar sus platos, y aquí ya comenzó la tensión: Montse por los suelos, carreras por todas partes y un final inesperado: el equipo naranja, con Oriol, Montse, María, Alex y Marcel, no había comprado huevos y pretendía hacer una crema catalana. Ante el desastre, el otro equipo se negó a darles ningún huevo (al final les dieron media docena) provocando mucho mal rollo entre los dos equipos.

Con los ánimos así de caldeados, el equipo gris se encontraba con el reto de mantener la cocina moderna de El Tragaluz, mientras que el naranja se enfrentaba a la cocina tradicional de Can Cortada. Y, si la tensión de controlar un restaurante no fuera poco, entre los comensales se encontrarían sus rivales.

Este hecho es el que hizo brillar con luz propia a un Oriol desdibujado desde el primer capítulo que ayer recuperó su sitio. El catalán no dudó en criticar con dureza todos los platos de sus rivales, poniéndoles al borde de un ataque de nervios, y a sus propios compañeros de equipo pidiéndo disculpas.

Con la escalada armamentística en apogeo, lo que ocurriese en el segundo restaurante podría ser apoteósico, pero no fue necesario que los grises criticasen la cocina naranja, pues ya se encargó Oriol de boicotear a su propio equipo. Escogido jefe de cocina, el catalán no conseguía mantener el orden entre fogones, convirtiendo el servicio en una auténtica batalla campal en la que la tensión estuvo a punto de llevarles a las manos. Un Chicote que se sentía como en su programa de La Sexta, no hacía más que mirar y llevarse las manos a la cabeza ante lo que estaba ocurriendo.

Con la llegada de los comensales grises, comenzó la degustación, y quedó muy claro el caos reinante en la cocina. Así los concursantes pidieron que acudiese Oriol, pero el catalán se negó en un principio para después dar la cara y acusar a sus compañeros de ser los únicos responsables del desastre.

Ni que decir tiene que los naranja fueron los escogidos para jugarse la expulsión, y lo hacían con una prueba creada para tratar de rebajar la tensión: hacer un plato con “chuches”. Y hasta cierto punto lo consiguieron, pues durante un rato importante la cocina fue protagonista y no las broncas entre los concursantes. Al final de la noche Alex, con una espectacular roca lunar de regaliz, se convertía en el mejor plato; mientras que Montse, con una magdalena un poco seca y Marcel, con una gelatina de ositos que al quedarse fría se convirtió en difícil de tragar; se salvaron de la expulsión, que se jugaría entre Oriol y María.

Por supuesto el resto de concursantes estaban deseando que el expulsado fuese Oriol, con su homenaje a los boy scouts, en forma de “reunión de sabios”; pero el programa vio el cielo abierto cuando María les presentó un almíbar de regaliz con frutas del bosque en el que sólo había frutas y no gominolas.

María, por no cumplir con las normas de la prueba, era expulsada, y Oriol volvía con el resto de compañeros que no pudieron evitar mostrar lo que pensaban de lo ocurrido (eso sí, a la cara no se lo dijeron). Y es que, cuando por fin han encontrado una trama el programa no iba a permitir que se cerrase tan pronto: Oriol tiene un carácter como el de Carlos y le odian más que a Bárbara, por lo que tiene que quedarse para despertar a unos concursantes que ayer por fin mostraron por qué están en este reallity. Vamos a ver como evoluciona el “reallity Style by Oriol Lomas” y si consigue sobrevivir en los próximos capítulos (seguro que el programa empieza a meter mano para evitarle nominaciones....).

 

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