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26
Ago
2020
La vacuna de Oxford estará en el mercado el próximo 3 de noviembre PDF Imprimir E-mail
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Foto cedida por Ministerio de SanidadLa UE comprará trescientos millones de dosis

La Comisión Europea (CE) ha negociado durante las últimas semanas la compra centralizada de la vacuna de Astrazeneca, desarrollada por investigadores de la Universidad de Oxford. Esta vacuna es una de las alternativas más avanzadas y está ya llevando a cabo ensayos clínicos para garantizar su seguridad y eficacia.

España, junto con otros Estados miembros, se ha sumado a la compra de esta vacuna. El reparto se hará de manera equitativa entre los países acorde a su población. Al margen de este primer acuerdo, el comité negociador de la CE sigue en conversaciones con las diferentes compañías que están desarrollando alternativas de vacuna para poder satisfacer las necesidades de vacunación la Unión Europea y de terceros países.

Dos de estas negociaciones están ya muy avanzadas y las compañías prevén presentar en breve una propuesta oficial. Todas estas negociaciones se enmarcan dentro de la Estrategia Europea de vacunas, a la que se adhirió España en julio, que se basa en establecer una posición única europea que garantice el acceso global y equitativo a la vacuna para proteger al conjunto de la población.

Con esta pretensión, la Alianza Europea se enfoca en apoyar a la industria biotecnológica para acelerar los plazos hasta conseguir una vacuna segura y eficaz, incrementar su capacidad de producción y poder así garantizar dosis para la población europea.

El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha publicado esta semana los resultados de la primera ronda del estudio COSMO-Spain, que coordina el ISCIII desde el Centro Nacional de Epidemiología (CNE) y que está impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El trabajo, que busca contar con información sobre los conocimientos y la percepción el riesgo de la población ante la pandemia de COVID-19 y que ya presentó el mes pasado sus primeros resultados preliminares, se está llevando a cabo en otros 31 países. Con él se espera que sus resultados, que se irán completando a lo largo del año con nuevas rondas, ayuden a hacer frente a la epidemia aportando información relevante y actualizada a la hora de diseñar estrategias de salud y campañas de sensibilización.

Los resultados de esta primera ronda revelan nuevos datos sobre las preocupaciones, actividades, intereses y conocimientos de la población española entorno a la pandemia, el virus y la enfermedad.

En esta primera ronda, que refleja datos recabados entre el 27 de julio y el 3 de agosto, han participado 1.033 personas residentes en España, todas mayores de 18 años, con una distribución casi idéntica similar por sexos (50,1% hombres y 49,9% mujeres). El 30% de los participantes tenían entre 30 y 44 años, y un tercio de la muestra, entre 45 y 60. El 45% tenían estudios universitarios o FP superior y la mayor parte (56%) de los participantes refirieron estar trabajando.

Según muestran las respuestas (en este enlace se puede ver toda la información sobre la metodología del estudio), la preocupación de la población respecto a la pandemia sigue siendo elevada: un 64% dice que el coronavirus le preocupa 'mucho o muchísimo' (en los resultados preliminares el porcentaje fue del 62%), y solo un 11% de los encuestados señala que le preocupa 'un poco o nada'. Las principales inquietudes de los encuestados con respecto a la COVID-19 son: perder a un ser querido, las personas que no utilizan mascarilla, la posible saturación de los servicios sanitarios y un nuevo confinamiento.

En general, la percepción del riesgo frente al virus y la enfermedad sigue siendo alta. Un 42% de los encuestados cree que lo peor de la pandemia está por venir; un 23% considera que ya se está viviendo lo peor, y un 21% cree que es 'difícil o muy difícil' poder evitar la infección. Además, un 43% considera que la infección, de afectarles, sería 'grave o muy grave'. Ir a sitios concurridos y utilizar el transporte público son las circunstancias que se consideran más propicias para el contagio, mientras que reunirse en casas particulares, trabajar fuera de casa y hacer la compra se consideran, según las respuestas, actividades de menor riesgo.

Sobre el uso de la mascarilla, el 94% piensa que sirve para evitar contagiar a los demás, mientras que el 70% señala su utilidad para protegerse de ser infectado. El 86% señala, de manera correcta, que las mascarillas tienen que tapar la nariz y la boca, pero todavía hay algunas lagunas de conocimiento: por ejemplo, un 10% que cree que hay que quitarse la mascarilla para toser o estornudar.

La dificultad percibida por los encuestados a la hora de encontrar, comprender, evaluar y aplicar la información relativa al coronavirus es muy variable. Más del 75% de los encuestados refiere que le es fácil o muy fácil encontrar información sobre los síntomas y las restricciones, averiguar qué hacer en el caso de sospechar que tiene la enfermedad, entender y seguir las restricciones y recomendaciones que dan las autoridades o decidir cuándo quedarse en casa (y no ir al trabajo/colegio/actividades sociales).

La dificultad percibida aumenta, por ejemplo, cuando deben valorar si ir al médico por un problema sin relación con el coronavirus/COVID-19 o cuando tratan de saber si la información que dan los medios de comunicación es fiable.

Teniendo en cuenta que la encuesta se realizó entre finales de julio y principios de agosto, las medidas más frecuentemente seguidas por los encuestados para evitar el contagio durante la última semana fueron usar mascarillas (91%), lavarse las manos, usar gel hidroalcohólico y guardar distancia física (84%). Además, un 32% refirió haberse quedado en casa al tener síntoma.

Telediarios, prensa (en papel y online) y ruedas de prensa oficiales son las fuentes de información más consultadas por la población, mientras que la información procedente de los profesionales sanitarios, la OMS y el Ministerio de Sanidad son las que más confianza generan. Como ya señalaban los datos preliminares de mayo, las redes sociales son bastante consultadas, pero se confía poco en ellas. Por otro lado, la información ofrecida por los programas de debate de radio y televisión es la segunda que menos confianza genera.

Preguntados sobre la confianza que se tiene en distintas instituciones o colectivos para abordar los desafíos que supone el coronavirus/COVID-19, los encuestados confían en primer lugar en los científicos, seguidos de hospitales, centros de salud, Ministerio de Sanidad y comunidades autónomas.

Al consultar sobre la opinión sobre las decisiones tomadas hasta la fecha en relación al coronavirus/COVID-19, los participantes consideran, casi por igual (con respuestas del 1 al 5, en las que 5 es la máxima confianza), que las decisiones tomadas en España para reducir la propagación de la COVID19 han sido adecuadas (3,9) e improvisadas (3,8).

Las decisiones que generan mayor acuerdo entre los participantes son el uso obligatorio de mascarilla, la apertura de comercios, la libertad de movimientos entre provincias y que sean las comunidades autónomas las que determinen las normativas. Las que mayor desacuerdo generan son la libertad de movimiento entre países, la apertura de gimnasios o instalaciones deportivas, la realización de eventos y espectáculos de masas y la apertura de los bares y restaurantes.

Con respecto a las posibles vacunas que están en desarrollo, el 70% de las personas encuestadas señalan que se la pondrían si estuviera disponible y fuera indicada por las autoridades sanitarias. Por otro lado, el 59% responde que se descargarían una aplicación gratuita de rastreo para el teléfono móvil que le advirtiera si puede haber sido infectado con el coronavirus/COVID19.

Cabe recordar que la app oficial RadarCOVID ya está siendo implantada en modo de pruebas por varias comunidades autónomas, y que la idea del Ministerio de Sanidad es que todas ellas puedan tenerla activa para los ciudadanos a lo largo del mes de septiembre.

Al preguntar, teniendo en cuenta que la encuesta se hizo hace ya casi un mes, sobre las medidas que debería tomar el Gobierno en el caso de que se produjera un segundo brote generalizado del COVID19, las medidas con más aceptación son prohibir los eventos de masas de cualquier tipo y confinar los núcleos urbanos o las provincias más afectadas. Las medidas que más desacuerdo generan serían volver a cerrar la actividad empresarial no esencial, volver a los horarios de salida y reinstaurar un Estado de Alarma.

La investigación está liderada por la investigadora M. João Forjaz, en colaboración con Carmen Rodríguez Blázquez (ambas del CNE) y María Romay-Barja (Centro Nacional de Medicina Tropical). Además, participan María Falcón, de la Universidad de Murcia, un equipo de la universidad de Cádiz, el Ministerio de Sanidad y la propia OMS.

El Hospital Universitario 12 de Octubre participa en el ensayo clínico SPINE dirigido a evaluar la eficacia y seguridad de FAB-117-HC (Neurosave®), un fármaco en fase de investigación cuyo principio activo son las células HC016, para el tratamiento de la lesión medular traumática aguda (frecuente en accidentes de tráfico, deportivos, caídas y precipitaciones), indicación para la que no existe actualmente ningún medicamento autorizado. Este ensayo es de gran complejidad y consta de diferentes fases. Recientemente, se ha incorporado un nuevo paciente en este hospital madrileño, tras un periodo de inactividad provocado por la fase aguda de la pandemia por COVID-19.

Este tipo de lesión medular cursa con una elevada mortalidad de las neuronas y oligodentrocitos (otro tipo de células del sistema nervioso diferente a las neuronas) en la médula espinal, lo que conduce a la pérdida de funciones motoras, sensoriales y autonómicas. Esta pérdida se concentra en los primeros días tras el accidente. Es por ello, que el ensayo se ha diseñado para que la administración del medicamento celular coincida con ese periodo crítico de la lesión en el que existe una elevada liberación de agentes inflamatorios, oxidantes y citotóxicos.

Las células HC016 son células madre obtenidas a partir de la grasa de donantes sanos (alogénicas), expandidas in vitro y cultivadas con niveles muy bajos de sustancias oxidantes para potenciar su capacidad de supervivencia en un medio hostil. La solución es suministrada en quirófano directamente en la médula espinal lesionada, infundiendo entre 0,45 y 0,9 mililitros repartidos en 6 micro-inyecciones, tras la cirugía de estabilización de la espina dorsal.

El FAB117-HC, dirigido a reducir la mortalidad de las neuronas y oligodendrocitos durante el periodo más crítico tras la lesión, podría ser de gran valor para minimizar un proceso que hoy es irreversible. Si se probase su eficacia, el descenso en la tasa de mortalidad de esos tipos celulares podría tener impacto positivo a corto, medio y largo plazo sobre el grado de afectación de los pacientes.

El ensayo, promovido por la farmacéutica Ferrer en colaboración con la biotecnológica Histocell, se desarrolla en varios hospitales españoles entre los que se encuentra el Hospital Universitario 12 de Octubre. En el caso del hospital madrileño, su puesta en marcha ha requerido de un gran esfuerzo coordinado de equipos multidisciplinares formados por profesionales de Medicina Intensiva, Neurorradiología, Anestesiología, Neurofisiología y Neurocirugía, Enfermería y otros profesionales sanitarios.

La investigación, que cuenta con la participación del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, consta de dos fases. Una primera, ya realizada, que ha consistido en la evaluación de la seguridad del procedimiento en ocho pacientes a los que se ha infundido células madres, y una segunda, en sus inicios, en la que se analizará la seguridad y también la eficacia, mediante un diseño doble ciego aleatorizado en el que uno de los grupos recibe la inyección de células madre y el otro actúa como control.

Según el doctor Igor Paredes, investigador principal del ensayo en el Hospital 12 de Octubre y médico del Servicio de Neurocirugía, aunque todavía no existen resultados definitivos, es esperanzador que comience a haber terapias dirigidas a la lesión medular traumática que alcancen la fase de ensayo clínico. “El hecho de empezar a ensayar terapias celulares en estos pacientes es, al menos, un primer paso que para ellos es un mundo”, subraya.

Profesionales del Centro de Salud Pozuelo Estación de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón han publicado en la prestigiosa revista científica The Lancet un artículo sobre la investigación que han llevado a cabo sobre los principales medicamentos para la hipertensión en pacientes hipertensos infectados con COVID-19. El uso de estos fármacos, concluye el estudio, no afecta a la gravedad o mortalidad en pacientes con la infección.

La revista científica The Lancet publica en su último número (y en preprint) el trabajo realizado por seis médicos de familia del Centro de Salud Pozuelo Estación (Pozuelo de Alarcón) de la Comunidad de Madrid que lleva por título Retrospective Cohort Study of SARS-COV2 Infection in Hypertenses Patients in a Primary Care Center y que analiza  los principales medicamentos para el tratamiento de hipertensión y su asociación con la severidad y supervivencia en 318 pacientes hipertensos infectados por Covid-19 atendidos en este dispositivo de Atención Primaria.  En concreto, la investigación se centra en los fármacos Inhibidores de la Enzima de Conversión a Angiotensina (IECA) o bloqueantes de los Receptores de la Angiotensina II (ARA II).

Los sanitarios parten de la base de que existe una controversia a nivel mundial sobre si los pacientes hipertensos con infección COVID-19 podrían verse afectados en la progresión de su enfermedad o en la mortalidad debido al tratamiento farmacológico con inhibidores del sistema renina-angiotensina-aldosterona.

Los hallazgos de este estudio realizado en un entorno de atención primaria indican que "el uso de fármacos antihipertensivos como IECAS o ARAII no ha dado lugar a un cambio en el curso, la gravedad o la mortalidad de los pacientes con COVID-19 e hipertensión arterial". Por el contrario, la investigación concluye que el peor pronóstico se ha observado en pacientes con antecedentes de ICTUS, fumadores, de más de 75 años de edad y, especialmente, entre los que viven en residencias de ancianos.

La autora principal del estudio es la médica de familia Esther Hernández Castilla, y en el mismo han participado los también médicos de familia Lucía Vallejo Serrano, Mónica Sáenz Ausejo, Beatriz Pax Sánchez, Katharina Ramrath, junto con José María Fernández-Bravo, a su vez director del Centro de Salud Pozuelo Estación.

Se da la circunstancia de que este Centro de Salud registró el 26 de febrero pasado el primer caso de Covid-19 en la Comunidad de Madrid. El caso era un joven que regresó de Milán, zona donde se expandía en ese momento la epidemia.

 

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