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04
May
2020
Ya se han financiado ochenta proyectos de investigación para luchar contra el coronavirus PDF Imprimir E-mail
Otras Noticias - España
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Foto cedida por Ministerio de CienciaEntre ellos, se investiga un método de detección alternativo a las PCR

El ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, ha visitado las instalaciones del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), pertenecientes al Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). Investigadores de estos dos centros están desarrollando varios proyectos relacionados con el COVID-19 desde múltiples puntos de estudio.

Los directores de ambos centros, Valentín Fuster, del CNIC y María Blasco, del CNIO, han explicado al ministro el desarrollo de estas investigaciones y, además, le han informado de cómo han seguido trabajando durante estas semanas.

Tal y como ha señalado después el ministro, en los centros se ha fomentado el teletrabajo y se ha hecho todo lo posible para garantizar la continuidad de los trabajos de los laboratorios. "Esto va en línea con las medidas aprobadas por el Ministerio, que contempla que se mantenga la actividad investigadora en la medida de lo posible, dejando que sean los propios directores de los centros los que decidan sobre la continuidad de cada una de las actividades en función de las recomendaciones sanitarias", ha señalado.

Acompañado de la directora del ISCIII, Raquel Yotti, Duque ha comenzado su visita por el CNIC, desde donde ha conversado por videoconferencia con su director general. Fuster también es director del Instituto Cardiovascular y "Physician-in-Chief" del Mount Sinai Medical Center de Nueva York.

El ministro ha visitado varios laboratorios del CNIC y ha conocido de mano de los investigadores principales los proyectos relacionados con el COVID-19 en los que está involucrado este centro.

En concreto, el investigador Jesús Vázquez lidera una investigación sobre la interacción del SARS-CoV-2 y el huésped a nivel proteómico; Borja Ibáñez dirige el proyecto 'Ensayo Clínico MADRID-COVID'; David Sancho, el proyecto 'Refuerzo para la vacunación del COVID-19' y Miguel Torres, el desarrollo de ensayos para la detección de anticuerpos contra SARS-CoV-2 en suero.

El CNIC, además, ha sido validado para realizar test PCR como apoyo al diagnóstico de COVID-19, unos análisis que se harán desde la Unidad de Genómica, de la que es responsable Ana Dopazo.

Posteriormente, el ministro ha visitado el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, acompañado por su directora científica, María Blasco, donde le han informado con detalle de los proyectos relacionados con el coronavirus en los que está trabajando el centro. Dos de estos proyectos ya han sido seleccionados para recibir financiación del Fondo COVID-19: una estrategia para detectar el virus de manera rápida mediante una técnica sencilla, que parte del uso del fago Phi29 para amplificar de manera más rápida las secuencias del SARS-CoV-2, y otro proyecto para la generación de modelos preclínicos en ratón, que expresarán la proteína humana ACE2, para mejorar el estudio de la enfermedad y avanzar en el ensayo de estrategias terapéuticas.

Además, investigadores del CNIO trabajan en otros proyectos relacionados con aspectos muy diversos del coronavirus, desde el estudio de las secuelas pulmonares que este virus puede producir al infectar las células del pulmón, la búsqueda de terapias para bloquear la replicación del virus o la identificación de variantes genéticas que expliquen la distinta evolución de los pacientes.

Desde que se decretó el estado de alarma, el CNIO ha fomentado el teletrabajo y, para garantizar la continuidad de los proyectos de investigación que requieren de una actividad presencial en los laboratorios, ha autorizado la presencia de hasta dos personas por grupo de investigación. Así, durante el periodo de confinamiento se ha autorizado la presencia de 110 empleados del CNIO, entre grupos y unidades, lo que supone la quinta parte del total.

Asimismo, las Unidades de Biotecnología y de apoyo a la investigación (Animalario, Unidad de Imagen Molecular, Genómica, Histopatología, Proteómica, Edición Génica en Ratón, Citometría) han estado en funcionamiento para asegurar el mantenimiento y cuidado de las colonias de animales necesarios para la investigación, dando apoyo a sus usuarios en modo remoto, y estableciendo unos servicios mínimos en algunas áreas que permiten mantener las actividades críticas para el desarrollo de los proyectos de investigación puestos en marcha.

El ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, se ha mostrado convencido de que estos proyectos que se desarrollan en centros de investigación, hospitales y universidades "ayudarán a entender mejor el virus y a enfrentar la enfermedad que provoca" y, de esta manera, a superar esta crisis sanitaria. "Sólo a través de la ciencia encontraremos una solución a la situación", ha dicho.

El Fondo COVID-19, lanzado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) el pasado 19 de marzo para financiar proyectos de investigación en torno al nuevo coronavirus, ha superado la cifra de los 80 proyectos aprobados. Muchos de estos proyectos ya estaban en marcha dentro de diferentes entornos clínicos y centros de investigación, y todos tienen en común que generarán conocimiento para encontrar soluciones y mejoras de aplicación inmediata sobre los pacientes y el sistema sanitario.

Con la aprobación de más de 60 proyectos durante la semana pasada, que se unen a los 18 que ya se habían validado, son ya 81 los que se han financiado en el último mes y medio. Estos nuevos proyectos han recibido en total más de 13 millones de euros, que se suman a los 5 millones destinados a las anteriores investigaciones hasta alcanzar la cifra de los 18 millones de euros. De esta manera, el Fondo COVID-19, que cuenta con un total de 24 millones, ya ha invertido más del 75% de su presupuesto.

Los más de 60 proyectos aprobados la semana pasada tratan diferentes ámbitos relativos a la investigación del SARS-CoV-2 y la enfermedad COVID-19. De forma global, la suma de los proyectos aprobados permite la configuración de uno de los mayores registros del mundo de pacientes, gracias a la colaboración entre diferentes grupos de investigación y a la suma de sus diferentes perspectivas biológicas y clínicas.

Entre los 81 proyectos, cuatro de los aprobados la semana pasada suponen un importante ejercicio de coordinación científica y geográfica, ya que se desarrollarán entre decenas de hospitales y centros de investigación de diferentes comunidades autónomas. Estos cuatro proyectos se coordinarán con decenas de estudios de menor impacto geográfico para aportar una perspectiva epidemiológica, clínica y biológica que permita conocer mejor la epidemia e ir configurando un registro COVID-19 en España.

Las investigaciones que, de manera conjunta, suponen la base para este macro-registro superan los 9 millones de euros de financiación. En primer lugar, uno de estos proyectos incluirá y estudiará a miles de pacientes ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de toda España. Estará liderado desde el Consorcio CIBER y Antoni Torres, jefe de Servicio de la Unidad de Cuidados Intensivos Respiratorios del Hospital Clínic de Barcelona, es el investigador principal.

También desde el CIBER, los doctores Pablo Lapunizna y Ángel Carracedo liderarán un análisis genético que incluirá a miles de pacientes afectados en España junto a una cohorte de mil pacientes de otras nacionalidades. Su objetivo es explorar si existen determinantes genéticos asociados a los muy diferentes niveles de gravedad de la enfermedad que se han observado en la práctica clínica.

El tercero de estos proyectos está liderado desde el Instituto de Investigación del Hospital 12 de Octubre y analizará en miles de afectados la relación entre genotipo del paciente, del virus y su relación con las diferentes evoluciones de la enfermedad, en colaboración con el Hospital Infanta Elena de Valdemoro -uno de los primeros hospitales de España que vio llegar pacientes diagnosticados de COVID-19, la Fundación Jiménez Díaz y el Instituto Murciano de Investigaciones Biomédicas (IMIM).

Por último, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a través del investigador Iñaki Comas, del Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV) lidera un proyecto que reúne a decenas de hospitales de la Comunidad Valenciana y otras comunidades autónomas, que también analizará el genotipo de los pacientes y del virus, estableciendo la relación con las características clínicas de la enfermedad y las características y procedencia del propio virus.

Entre los proyectos financiados hay varios que están explorando el impacto de la quimio-prevención en profesionales sanitarios y sociosanitarios, así como en residentes de instituciones para mayores. Otros financian varias estrategias alternativas para desarrollar vacunas, la creación de modelos animales de enfermedad COVID-19, el estudio de la biología del virus y el desarrollo de nuevos fármacos.

En relación con los proyectos financiados para investigar diferentes estrategias de vacunas, el ISCIII se ha coordinado con la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) para seleccionar estudios en diferentes estadios de desarrollo, pero todos ellos con la capacidad de incorporarse en breve a ensayos clínicos.

Como continuación a los proyectos sobre test diagnósticos previamente financiados, otras investigaciones aprobadas apoyan a grupos que desarrollan nuevas alternativas para reducir los tiempos de diagnóstico por debajo de los 60 minutos, y estrategias de identificación de inmunoglobulinas en pacientes mediante test basados en nanotecnologías de fácil producción y sencillo manejo.

También hay diversos proyectos que investigan registros de pacientes embarazadas y la relación entre el virus, la gestación y los recién nacidos. Un estudio liderado desde el Instituto de investigación Biomédica de Málaga (IBIMA), sumado al estudio EPICON, se une a estos proyectos para completar el despliegue de ensayos clínicos orientados a la quimio-prevención de la infección en poblaciones de alto riesgo, tanto en la atención sanitaria como en el ámbito sociosanitario.

En los próximos días se financiarán nuevos proyectos orientados a hacer frente a las nuevas necesidades de conocimiento derivadas de la evolución de la pandemia, siempre con el objetivo de lograr soluciones realistas y aplicables de forma inmediata a todo el Sistema Nacional de Salud, para optimizar la capacidad de respuesta a la pandemia.

Las más de 60 investigaciones financiadas la semana pasada son las siguientes:

Estudios sobre diagnóstico

El Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanotecnología, del CSIC, es el coordinador de un proyecto que utilizará balizas fluorescentes para diagnosticar la infección por SARS-CoV-2, con el objetivo de lograr un diagnóstico de la enfermedad aguda en menos de 60 minutos. La investigación estaría concluida, con el objetivo de escalarse, en dos meses.

La Universidad Rovira i Virgili coordina un estudio sobre el uso de nanopartículas de carbono unidas a anticuerpos para detectar inmunoglobulinas IgG e IgM en test rápidos. El escalado industrial se considera sencillo y sería uno de los primeros test de nanocarbono en el mundo.

Estudios sobre biología del virus

El Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) va a liderar un estudio para mejorar la caracterización del virus, conocer la capacidad de variación genética y antigénica, profundizar en la interacción virus-huésped y manejar la respuesta inmunológica del cuerpo frente a la infección.

La consecución de nuevas secuencias genómicas del coronavirus es el objetivo de una investigación coordinada por la Fundación Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana (FISABIO), que realizará estudios de caracterización del virus para conocer sus posibles variaciones genéticas y la interacción virus-huésped. La información lograda servirá para hacer estudios epidemiológicos.

La Universidad de Extremadura lidera un proyecto sobre la interacción entre SARS-CoV-2 y el epitelio respiratorio humano. Los objetivos son estudiar cómo entra el virus en el organismo a través de las células epiteliales de las vías respiratorias y analizar la acción del virus en células epiteliales del sistema respiratorio.

Estudios sobre infección en embarazadas

El Instituto de Investigaciones Biomédicas Augusto Pi y Sunyer (IDIBAPS) de Barcelona estudiará el posible impacto de la infección grave en fetos durante el embarazo, realizando un seguimiento ecográfico en mujeres gestantes infectadas.

En esta misma temática, el Instituto de Investigación Sanitaria Marqués de Valdecilla de Santander (IDIVAL) va a coordinar un estudio de seroprevalencia frente a SARS-CoV-2 en embarazadas y recién nacidos. El objetivo de esta investigación es conocer la dinámica de infección en gestantes y sus recién nacidos, el impacto que la epidemia ha producido en la atención al embarazo, parto y época neonatal, y la evolución de la prevalencia de infección en las mujeres estudiadas.

Un tercer proyecto busca también conocer los aspectos clínicos e inmunovirológicos de la infección por SARS-CoV-2 en una cohorte de gestantes y recién nacidos. Es el objetivo de un estudio liderado por la Fundación Investigación Biomédica del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, que tratará de aumentar el conocimiento en torno a la profundidad en la transmisión de la infección y la respuesta inmunitaria frente al SARS-CoV-2 en estos grupos de riesgo.

El último de los proyectos en torno a gestantes trata de descartar la transmisión vertical de la enfermedad COVID-19 de madre a recién nacido. Es el objetivo de una investigación clínica y epidemiológica que coordina la Fundación Instituto de Investigación del Hospital Valle de Hebrón de Barcelona, y que estudiará la morbilidad y la mortalidad en embarazadas y recién nacidos.

La Fundación Investigación Biomédica Hospital Puerta de Hierro de Madrid lidera el desarrollo de un registro epidemiológico de mujeres embarazadas con COVID-19. El objetivo es descartar transmisión vertical de la enfermedad de madres a recién nacidos, y conocer la tasa de cesáreas, partos instrumentales y partos eutócicos en este grupo de pacientes.

Estudios sobre COVID-19, manifestaciones clínicas y relación con otras enfermedades

La Fundación Investigación Biomédica del Hospital Gregorio Marañón de Madrid también coordina un proyecto en torno a la relación entre la enfermedad COVID-19 y la infección por VIH, que analizará la infección por COVID-19 en pacientes infectados por VIH incluidos en la Red de Investigación del Sida (RIS). El estudio tratará de conocer la incidencia de infección sintomática y asintomática en este grupo de población, describir la duración de los ingresos y la mortalidad y describir los factores pronósticos que obligan a utilizar cuidados intensivos y ventilación mecánica, duración de ingreso y de mortalidad.

La Fundación Investigación Biomédica Hospital Gregorio Marañón también coordinará un estudio en pacientes pediátricos con inmunodeficiencia que tratará de desarrollar un registro de la infección por SARS-CoV-2 en pacientes con hemoglobinopatías y/o esplenectomizados. Se realizará vigilancia epidemiológica y se estudiará la morbilidad y la mortalidad en estos grupos de riesgo.

La Fundación Docencia e Investigación Mutua Terrassa va a liderar un estudio que analiza la COVID-19 en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal (EII), y que analiza cómo los tratamientos para la EEI pueden afectar al desarrollo de la enfermedad.

El Instituto de Investigación Sanitaria Marqués de Valdecilla de Santander (IDIVAL) también va a coordinar el desarrollo de un registro de pacientes con enfermedades inflamatorias y autoinmunes e infección con SARS-CoV2. El objetivo es conocer el riesgo y pronóstico específico en este grupo de pacientes.

La Fundación Pública Andaluza para la Investigación en Biomedicina y Salud de Málaga (FIMABIS) coordina un estudio en torno a la afectación neurológica que produce el COVID-19. Su objetivo es mejorar la caracterización clínica, biológica y molecular de la enfermedad para optimizar su manejo en fase crónica y aguda, mediante un seguimiento a medio y largo plazo de los pacientes curados que desarrollaron problemas neurológicos durante el COVID-19.

El Instituto de Investigaciones Biomédicas Augusto Pi y Sunyer (IDIBAPS) coordinará un análisis sobre los efectos a corto, medio y largo plazo de la enfermedad cardiovascular en relación con el COVID-19. El estudio se realizará a los 30 días, los 6 meses y el año en pacientes que han superado la enfermedad, y aportará nuevos datos para mejorar el manejo precoz de los afectados.

El estudio EMCOVID19 estará coordinado desde el Instituto de Investigación Biomédica (IRB) de Lleida. Investigará la relación entre esclerosis múltiple y COVID-19, tratando de describir la cascada inmunológica producida en la infección en pacientes con enfermedades inmunológicas de base, y el factor protector o de susceptibilidad a la infección de los tratamientos utilizados para la esclerosis múltiple.

La Fundación para la Formación e Investigación Sanitarias de la Región de Murcia encabeza un proyecto para crear una plataforma online para el registro de casos de pacientes con COVID-19 e insuficiencia cardiaca previa o cardiopatías familiares. El registro incluirá información demográfica básica, diagnósticos previos, sintomatología, tratamientos previos e intervenciones necesarias durante el ingreso hospitalario.

La Fundación Instituto de Investigación Valle de Hebrón es el centro coordinador de un proyecto que va a estudiar la prevalencia de COVID-19 en pacientes con artritis inflamatoria crónica. Se espera confirmar una menor prevalencia de la enfermedad en estos pacientes, lo que permitirá establecer recomendaciones de práctica clínica.

La Fundación Rioja Salud es el centro que lidera un estudio sobre los efectos de la fibrosis pulmonar residual y la capacidad pulmonar en pacientes curados. Mejorar la caracterización biológica, molecular y clínica del COVID-19 está entre los objetivos, para lo que se analizarán aspectos epidemiológicos y factores pronósticos.

Determinar el perfil transcriptómico dinámico de pacientes adultos hospitalizados por COVID-19 y caracterizar el subgrupo que desarrolla enfermedad grave (SDRA) es el objetivo global de una investigación liderada por el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), que analizará el síndrome de distrés respiratorio agudo en el proyecto TRANSCOVID.

La Fundación Pública Andaluza para la Gestión de la Investigación en Salud de Sevilla lidera un estudio sobre la carga viral del SARS-CoV-2 en vías respiratorias y sangre, como factor asociado al pronóstico del COVID-19 en adultos. Se analizarán factores asociados al desarrollo de neumonía y a la evolución de la enfermedad, midiendo la necesidad de ventilación asistida y las tasas de la curación o fallecimiento.

Estudios sobre fármacos

Además, la Fundación Investigación Biomédica del Hospital Gregorio Marañón de Madrid añade la coordinación de otra investigación que trata de caracterizar y mejorar el manejo terapéutico de la hiperactivación inmunológica asociada a la mortalidad por COVID-19. El estudio permitirá identificar marcadores predictivos de riesgo relativo y progresión de la enfermedad COVID-19, además de optimizar el uso de dos fármacos, tocilizumab y anakinra.

El Instituto de Investigación Sanitaria BioAraba va a coordinar un proyecto de investigación para saber si los pacientes que toman fármacos que aumentan la expresión de la enzima convertidora de la angiotensina 2 (IECA, BRA y AINE) tienen más riesgo de sufrir una peor evolución de COVID-19. Entre otros factores, se analizará la relación con mortalidad y los ingresos hospitalarios.

El Instituto de Investigación Sanitaria Biocruces va a coordinar un estudio epidemiológico sobre la expresión de polimorfismos genéticos en pacientes con infección por COVID-19, analizando el tratamiento con fármacos antihipertensivos. Se pretende establecer la asociación y el impacto entre la infección por COVID-19 y el tratamiento crónico con estos medicamentos.

El uso de fármacos ya aprobados para otras indicaciones, que podrían ser útiles en COVID-19, es la base de un proyecto liderado por el Instituto de Investigación Biomédica (IRB) de Lleida, que va a analizar estrategias de reposicionamiento terapéutico. El cribado de fármacos ya utilizados para tratar diversas enfermedades permitirá centrarse en nuevas armas terapéuticas.

La Fundación Estatal Salud, Infancia y Bienestar Social lidera el desarrollo del estudio EPICOS para la prevención de la infección por coronavirus en personal sanitario. Se evalúan tres estrategias terapéuticas diferentes con combinación de fármacos para tratar de reducir el riesgo, la incidencia y la transmisión de COVID-19 en entornos sanitarios.

La Fundación Investigación Biomédica del Hospital 12 de Octubre de Madrid es el coordinador del Proyecto STOP-Coronavirus, un estudio que va a analizar los factores clínicos, inmunológicos, genómicos, virológicos, sociales y bioéticos relacionados con el COVID-19. Entre otros objetivos, se caracterizará la respuesta inmune frente al virus SARS-CoV-2, los marcadores genéticos de susceptibilidad del huésped, la clínica de pacientes inmunodeprimidos, la evolución de la respuesta al tratamiento antiviral y las repercusiones socioeconómicas. Se tratará de lograr la individualización del abordaje clínico y terapéutico según cada grupo de pacientes para mitigar el impacto sanitario y social de la pandemia.

Hay fármacos que pueden ser un factor de riesgo en relación con el COVID-19, o influir en su desarrollo y gravedad. La Fundación Investigación Biomédica Hospital Príncipe de Asturias lidera un estudio epidemiológico centrado en analizar cómo los fármacos que aumentan la expresión de la enzima convertidora de angiotensina-2 (ACE2) pueden afectar a la evolución de la enfermedad.

Un ensayo clínico va a evaluar la eficacia del tratamiento preventivo con hidroxicloroquina en personal y residentes de residencias de mayores en España. Está coordinado por el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA) y contará con la participación de cerca de 2.000 personas entre residentes y profesionales sanitarios de cuatro comunidades autónomas.

La Universidad Pompeu Fabra lidera un proyecto en torno a una innovadora terapia contra el COVID-19 basada en ARN circulares, que interfiere específicamente con estructuras esenciales en el genoma del virus para inactivarlo. Además de contribuir a mejorar el tratamiento del COVID-19, el proyecto puede constituir una importante línea de contención una vez se desarrollen las esperadas resistencias frente a los fármacos antivirales.

El Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela coordina un estudio en torno al efecto del consumo de medicamentos antes y durante la infección por SARS-CoV-2 en la evolución de pacientes con COVID-19. Se analizarán cohortes de pacientes tratados con antihipertensivos y antiinflamatorios con el objetivo de identificar terapias asociadas a una mejor o peor evolución de la enfermedad.

Estudios sobre inmunidad

El estudio de los sistemas inmunitarios 'envejecidos' protagoniza otra investigación coordinada por el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL). El trabajo analizará su relación con el COVID-19 estudiando el impacto de la linfocitosis B monoclonal y el estado del sistema inmune en el desarrollo y evolución de la infección en adultos.

El 'envejecimiento' de los sistemas inmunitarios, proceso conocido como inmunosenescencia, también protagoniza un estudio que coordinará el Instituto de Investigación Sanitaria BioDonostia de San Sebastián, que analizará cómo este proceso puede ser un factor de riesgo para la infección por SARS-CoV-2. La investigación trata de mejorar la búsqueda de factores pronósticos de la enfermedad.

Una investigación sobre el sistema inmunológico será liderada por el Instituto de Investigación Sanitaria Marqués de Valdecilla de Santander (IDIVAL). El estudio buscará marcadores inmunológicos, pronóstico y terapéuticos en pacientes afectados de COVID-19, analizando la inmunidad innata y la adquirida como punto de partida para tener más datos que faciliten la búsqueda de posibles desarrollos de vacunas.

El Instituto de Investigación Sanitaria Illes Balears va a coordinar un estudio de los factores inmunológicos y virológicos en el COVID-19, y su correlación con la evolución a formas graves de la enfermedad. Permitirá seleccionar a pacientes candidatos a una mayor vigilancia y a ser tratados con diversas opciones terapéuticas; identificar dianas para el uso de fármacos inmunomoduladores, y evitar o acortar ingresos en centros hospitalarios en los casos en los que se puede predecir una evolución favorable de las pacientes.

Con el objetivo de generar conocimiento sobre las poblaciones de células inmunes encargadas del control de la infección, el Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón va a encabezar una investigación sobre el desarrollo y la magnitud de la respuesta inmune durante la enfermedad COVID-19. Uno de los objetivos es identificar biomarcadores pronósticos para hallar posibles tratamientos personalizados.

Estudios sobre desarrollo de vacunas

El diseño de una vacuna de microARN basada en nanopartículas poliméricas dirigidas a las células dendríticas es el objetivo central de un proyecto que se coordina desde la Universidad Ramón Llull, denominado CoviNanoVax. El estudio tratará de desarrollar una respuesta inmune específica para inmunizar a personas sanas pero susceptibles, para protegerlas frente a futuras infecciones con SARS-CoV-2.

La Universidad de Santiago es el centro que coordina el desarrollo de una posible vacuna mediante microARN con vectores peptídicos. Para ello, se va a desarrollar una plataforma para cribar posibles alternativas que pueden ser utilizadas como transportes de genes para la vacuna.

La Fundación Miguel Servet-Navarra Biomed lidera el desarrollo de plataformas de desarrollo de vacunas contra el SARS-CoV-2, un proyecto que incluye tres procedimientos diferentes de producción para mejorar la ingeniería de posibles vacunas.

El Instituto de Investigación Biomédicas Augusto PI i Sunyer (IDIBAPS) lidera otro proyecto para el desarrollo preclínico de vacunas basadas en microARN, con el objetivo de introducir una respuesta celular de largo alcance contra el virus que aporte inmunidad a lo largo de toda la vida.

El Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria coordina un proyecto basado en un vector vacunal a base de plásmidos adaptados e inserciones dobles en el genoma. Se trata de una propuesta de vacunas duales que ya está bastante avanzada gracias a investigaciones previas, y que debe desarrollarse adaptando plásmidos a los genes seleccionados del SARS-CoV-2.

El Centro Nacional de Biotecnología (CNB), del CSIC, trabaja como coordinador de otro proyecto sobre vacunas que estudia el diseño de vacunas MVA-COVID19 que expresen antígenos del SARS-CoV-2. Se está avanzando en el desarrollo de dos posibles tipos de vacunas que expresan diferentes proteínas del virus.

Otros estudios

El Consorcio de Investigación Biomédica en Red (CIBER), a través de su centro de Enfermedades Respiratorias (CIBERES), es el coordinador del Estudio CIBERES-UCI-COVID. Se trata de una investigación sobre factores de riesgo, pronósticos personalizados y seguimiento a un año de los pacientes con COVID-19 ingresados en las UCI españolas. El estudio cuenta con el aval de las sociedades médicas SEMYCIUC y SEPAR y en él participarán la mayoría de UCI españolas.

El Instituto de Investigación Sanitaria La Fe de Valencia es el coordinador de un proyecto que busca validar una escala pronóstica en casos de neumonía por COVID-19. Este estudio multicéntrico estratificará a los pacientes para mejorar su manejo, identificando los pronósticos más graves para optimizar tratamiento y el uso de los recursos sanitarios.

La localización de pacientes susceptibles de recibir de forma precoz terapias antivirales y antiinmunes es el principal objetivo de un proyecto que coordina el Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB). Se analizará el papel de las células NK en la susceptibilidad y el pronóstico de la infección.

El Instituto de Investigación Sanitaria de Alicante es el coordinador de un proyecto que va a estudiar el microbioma y el viroma asociados al COVID-19, con el objetivo de determinar su importancia en el desarrollo de la infección y de la enfermedad. La idea es generar un sistema de identificación precoz de la gravedad de un paciente.

La Fundación de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol lidera un proyecto que busca conocer la incidencia y caracterización de perfiles de bajo/alto riesgo de complicación del COVID-19 en personas mayores de 60 años. El estudio establecerá un algoritmo predictivo sobre la posibilidad de aparición de empeoramientos bruscos y la necesidad hospitalización e ingreso en UCI de este grupo de pacientes.

La Fundación Biomédica Galicia Sur va a liderar la creación de una cohorte de pacientes y de muestras asociadas al Biobanco del Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur. El estudio permitirá la ejecución de estudios clínicos y experimentales para incrementar el conocimiento y optimizar la prevención, diagnóstico, seguimiento clínico y tratamiento de los pacientes infectados, favoreciendo los consorcios y grupos de estudio con otros centros nacionales e internacionales.

La generación de modelos preclínicos en ratón para mejorar el estudio de la enfermedad es el punto de partida de una investigación que coordina el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Los modelos generados expresarán la proteína humana ACE2, clave en la infección, para avanzar en el ensayo de estrategias terapéuticas.

La Universidad de Córdoba es el centro coordinador de un trabajo que va a evaluar el impacto psicológico del COVID-19, analizando factores socioculturales relacionados con el desarrollo de la enfermedad.

El Servicio de Salud de Castilla-La Mancha lidera el desarrollo de un estudio clínico-epidemiológico en las residencias de mayores de Albacete provincia, que busca analizar sus características clínicas, sociodemográficas, funcionales, cognitivas, nutricionales y de síndromes geriátricos para identificar factores que predispongan a la infección. El objetivo final es conocer los resultados de salud específicos en esta población de alto riesgo.

Para estudiar las variables pronósticas, los recursos consumidos y los costes del manejo en atención primaria del COVID-19, el Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón coordina un proyecto de estratificación poblacional de los pacientes que no necesitan de ingreso hospitalario.

El Consorcio de Investigación Biomédica en Red (CIBER) lidera un estudio sobre los determinantes genéticos y los biomarcadores genómicos de riesgo en pacientes con COVID-19. El trabajo analizará la predisposición a desarrollar la enfermedad en sus formas más graves, buscando marcadores de respuesta terapéutica.

La Fundación Parc Taulí es el centro coordinador de una investigación que busca más conocimiento en torno a los pacientes que han superado la enfermedad tras estar hospitalizados en Unidades de Cuidados Intensivos. Se implantará un sistema de seguimiento combinado, con soluciones tecnológicas y visitas presenciales, en pacientes que han superado un episodio crítico, con el objetivo de detectar de forma precoz necesidades de tratamiento específico o rehabilitación física y cognitiva.

El estudio de la posible propagación del virus en entornos urbanos es el foco de un proyecto liderado por la Universidad de Málaga. Se analizará el comportamiento espacial del virus en ciudades para conocer dónde se ubican los principales focos de contagio, cuáles de ellos son más virulentos y evolucionan a un ritmo más rápido, con qué factores urbanos se relacionan, y cuáles son los lugares clave para actuar con medidas que frenen el contagio.

La Fundación Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra es el centro coordinador de una investigación que trata de estimar el efecto de las características sociodemográficas y las enfermedades crónicas en el riesgo de infección, hospitalización y desarrollo de enfermedad grave por COVID-19. El proyecto tratará las siguientes variables predictoras: sexo, edad, cronicidad, embarazo, obesidad, hipertensión, tabaquismo, capacidad funcional, nivel socioeconómico, número de convivientes, menores en el domicilio y utilización de servicios sanitarios.

Estratificar la población contagiada en diferentes niveles de fragilidad es el objetivo de un estudio que lidera la Fundación Investigación Biomédica del Hospital La Paz, que va a estudiar la evolución de la enfermedad y el uso y consumo de recursos sanitarios en pacientes ingresados en el hospital.

El centro Kronikgune es el coordinador de una investigación que va a estratificar el riesgo de COVID-19 en pacientes para establecer el perfil evolutivo de la enfermedad. Se estudiará el uso de diferentes tratamientos y pruebas diagnósticas y se evaluará la accesibilidad y la equidad en relación con el sistema sanitario.

Con el objetivo de identificar los pacientes más vulnerables frente al COVID-19, el Instituto de Investigación Biomédica de Santiago de Compostela coordina el desarrollo de un modelo predictivo basado en la construcción de algoritmos de supervivencia y en la clasificación de los pacientes, que también medirá la efectividad de diferentes fármacos.

La Fundación Pública Andaluza para la Gestión de la Investigación en Salud de Sevilla lidera una investigación en torno al COVID-19 en posibles receptores de trasplante de órganos sólidos. Se analizarán las interacciones de diferentes tratamientos, su toxicidad y posibles rechazos en el trasplante para establecer factores de riesgo y evolución del pronóstico.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) encabeza un proyecto para mejorar el conocimiento de los patrones de transmisión de la enfermedad, mejorando la información epidemiológica. La investigación, de carácter global, busca mejorar el conocimiento en diferentes ámbitos, combinando información genómica, clínica y epidemiológica para concretar mecanismos de transmisión, facilitar el abordaje terapéutico, impulsar el diagnóstico y establecer recomendaciones de salud pública.

El Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud ha consensuado un nuevo plan para ampliar la capacidad de detección precoz de cualquier caso de infección activa que pueda transmitir la enfermedad del COVID-19. La estrategia de diagnóstico precoz, vigilancia y control, que ha detallado hoy en rueda de prensa el Ministro de Sanidad, Salvador Illa, se inscribe dentro del Plan para la Transición hacia una Nueva Normalidad que aprobó el Consejo de Ministros el pasado martes 28 de abril.

El objetivo consiste en dar respuesta a la capacidad de detección precoz, el aislamiento de nuevos casos sospechosos y confirmados, así como la vigilancia y diagnóstico de los contactos estrechos, que constituyen el eje central para poder acometer la fase de transición con las máximas garantías.

Para ello, será imprescindible reforzar la capacidad de detección a través de la Atención Primaria, mediante pruebas PCR u otras técnicas equivalentes de diagnóstico y que los centros de salud realicen una labor de vigilancia e identificación de todos los contactos estrechos. "Las comunidades autónomas deberán reforzar las capacidades en Atención Primaria y todos los sistemas de información para que podamos tener una adecuada transmisión de datos", ha recalcado Illa.

Los sistemas de vigilancia epidemiológica deberán suministrar información diaria sobre la evolución de la pandemia para la toma de decisiones, con nuevos indicadores y con un nivel de desagregación detallado que permita adoptar reacciones rápidas en caso de nuevos brotes.

La Ponencia de Alertas y Planes de Preparación y Respuesta, en la que participan, junto al Ministerio de Sanidad, representantes de todas las comunidades autónomas, es el órgano de gestión dependiente de la Comisión de Salud Pública que trabaja en esta estrategia de diagnóstico precoz, vigilancia y control.

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) proponen un método de detección del coronavirus SARS-CoV-2 alternativo a las PCR, más rápido, menos costoso y a gran escala, basado en balizas moleculares.

La técnica emplearía "sensores" de ADN que emiten fluorescencia en presencia del ARN diana (en este caso, el ARN del coronavirus). El objetivo es detectar la presencia de ARN viral en la muestra de una manera directa y sin necesidad de los costosos pasos intermedios de amplificación de ácidos nucleicos que requieren las PCR. El proyecto es de momento una prueba de concepto, pero se esperan obtener resultados preliminares de la sensibilidad y la especificidad de la técnica en dos meses. Según los investigadores, podría reducir los costes de procesamiento por muestra entre un 50-70%. Este es uno de los cinco proyectos sobre diagnóstico aprobados por el Instituto de Salud Carlos III, dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, en toda España.

En la actualidad, la técnica de la reacción en cadena de la polimerasa, también conocida como PCR, es el método de referencia que se emplea para el diagnóstico de Covid-19. Pese a que esta técnica permite detectar casos positivos en presencia de cargas virales muy pequeñas, existen dos cuellos de botella que limitan los tiempos de detección y su aplicabilidad a gran escala. El primero consiste en la purificación del ARN viral a partir de muestras humanas, y el segundo tiene que ver con la técnica de amplificación de los ácidos nucleicos, la cual requiere la conversión de la molécula de ARN viral en una molécula de ADN complementario para proceder con la técnica de PCR propiamente dicha.

Cada uno de estos pasos requiere unos tiempos de incubación determinados, que hacen que el proceso total se alargue en torno a las 2-4 horas. A esto hay que sumarle el elevado precio de los reactivos que se emplean en las distintas etapas de la reacción.

Los coordinadores de este proyecto, los investigadores del CSIC Mario Fernández Fraga y Juan Ramón Tejedor Vaquero, del Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanotecnología (CINN - CSIC) y Agustín Fernández Fernández, del Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA), explican: "El principio de esta técnica de detección está basado en el empleo de balizas moleculares (también conocidas como molecular beacons). Estos "sensores" están compuestos de una región emisora de fluorescencia integrada en una molécula de ADN. En condiciones normales esta señal está apagada. Sin embargo, estas balizas son capaces de activarse y emitir fluorescencia en presencia del ácido nucleico diana, lo cual permitiría detectar el ARN del virus en la muestra". Se trata de un método basado en una técnica conocida que ha sido utilizada en varias aplicaciones, incluyendo una modalidad de las propia PCR.

"Para ello se están poniendo a punto dos metodologías en paralelo: la primera iría enfocada a una captura dirigida del ARN viral mediante el empleo de nanopartículas, lo cual permitiría aumentar la eficiencia y reducir los tiempos que se emplean en el proceso de extracción de ARN de muestras humanas", explica Fernández Fraga.

"La segunda metodología estaría relacionada con la detección directa del ARN viral propiamente dicho, la cual estaría enfocada en el empleo de estas balizas moleculares acopladas a un sistema de amplificación de la señal de fluorescencia que funcionaría de manera independiente al uso de polimerasas y toda la batería de reactivos asociados", añade Tejedor Vaquero.

"Si todo esto funciona, esta tecnología tendría una alta capacidad de escalabilidad y una gran flexibilidad, pudiéndose adaptar a diferentes instrumentos de detección, ya sean los equipos de PCR cuantitativa o cualquier dispositivo dotado con un lector de señal de fluorescencia, con lo que se aumentaría considerablemente el número de muestras procesadas por día", augura Fernández Fraga.

"Además, al no depender los costes asociados a los reactivos necesarios para la amplificación de ácidos nucleicos, esta técnica podría reducir los costes de procesamiento por muestra, entre un 50-70% de manera aproximada. De resultar satisfactoria, esta técnica de diagnóstico facilitaría el cribado a gran escala de los pacientes con síntomas de Covid-19 de manera rápida, precisa y a bajo coste", indica Fernández Fernández.

En el proyecto colaboran el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA), el Instituto Universitario de Oncología del Principado de Asturias (IUOPA) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER).

Las comunidades autónomas podrán contar con 30 nuevos laboratorios de centros de investigación y universidades para realizar pruebas de PCR para el diagnóstico de COVID-19. Con los 24 que ya habían sido validados por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), ya son 54 los laboratorios que se ponen a disposición de las CCAA para realizar estas pruebas, que determinan si una persona está infectada o no con coronavirus.

Se ha establecido un nuevo procedimiento por el cual los centros de investigación y universidades, tanto públicos como privados, que disponen de capacidades para realizar pruebas PCR de COVID-19 tienen que enviar una Declaración Responsable al Ministerio de Ciencia e Innovación en la que informan de que cumplen una serie de requisitos de bioseguridad, medios técnicos y personales.

Hasta 30 centros han enviado la Declaración Responsable, procedimiento que sigue abierto para otros laboratorios que cumplan con estos requisitos. Ahora son las CCAA las que tienen que confirmar que cuentan con su apoyo y les suministran las muestras para realizar las pruebas y el proceso de validación de las mismas.

Los centros son los siguientes:

  • Laboratorios Analíticos Agrovet

  • NEIKER. Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario

  • Asociación de Investigación de Industrias Cárnicas del Principado de Asturias, ASINCAR

  • Asociación Centro de Investigación Cooperativa en Nanociencias - nanoGUNE

  • Instituto de Estudios Celulares y Moleculares

  • Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Uson

  • Centro Andaluz de Biología del Desarrollo

  • Centro Tecnológico GAIKER

  • CIC bioGUNE

  • Universidad de Córdoba

  • Universidad de Extremadura

  • Tecnalia

  • Universidad de Vigo

  • CABIMER. Universidad de Sevilla

  • Fundación Centro de Investigación y Calidad Agroalimentaria del

  • Valle de los Pedroches (CICAP)

  • Centro de Investigación Singular en Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas de la Universidad de Santiago (CIMUS)

  • Universidad Autónoma de Madrid

  • Universidad Jaume I

  • Fundación Rioja Salud. Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR).

  • Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX)

  • Universidad de Oviedo

  • Universidad San Pablo CEU

  • Instituto Universitario de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA), Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

  • Unidad de Análisis de Sanidad Animal (UASA)

  • Laboratorio de Sanidad Animal. Asturias

  • IMIDA (Murcia). Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura, CEBAS.

  • Instituto de Biomedicina de Málaga, IBIMA

  • Universidad de Málaga

  • Instituto de Productos Lácteos de Asturias. IPLA-CSIC

Requisitos para colaborar

  • Los requisitos necesarios para que los laboratorios hagan pruebas de PCR son los siguientes:

  • Disponer de personal formado en técnicas de biología molecular.

  • Tener capacidad para trabajar con muestras infecciosas de nivel 2, cabina de bioseguridad y equipos adecuados.

  • Disponer de capacidad para producir reactivos de inactivación.

  • Manejar técnicas de extracción por medios propios que no resten capacidades a los centros hospitalarios.

  • Poder realizar PCR por medios propios o mediante kits comerciales.

  • Tener personal capacitado para validar informes de análisis clínicos; caso de no disponen de este servicio, la validación la realiza un hospital, personal sanitario o los servicios de salud pública de la comunidad autónoma.

 

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