03
Mar
2026
Trump amenaza a España con un embargo comercial Imprimir
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Foto cedida por MoncloaSánchez se niega a ceder las bases para la campaña en Irán

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado este martes con “cortar todo el comercio con España” e incluso imponer un embargo, tras la negativa del Gobierno español a autorizar el uso de las bases de Rota y Morón en las operaciones militares contra Irán. Durante un encuentro en la Casa Blanca con el canciller alemán, Friedrich Merz, Trump calificó la postura española de “poco amistosa” y aseguró que tiene derecho a adoptar represalias comerciales por vía ejecutiva. “Podría parar todo lo relacionado con España, todos los negocios relacionados con España. Embargos. Hago lo que quiera con ellos”, afirmó.

El presidente estadounidense fue más allá al asegurar que “no quiere tener nada que ver” con España y llegó a definirla como un aliado “terrible”. “España no tiene absolutamente nada que necesitemos, salvo gente estupenda. Tienen gente estupenda, pero les falta un gran liderazgo”, declaró. El origen de la crisis diplomática está en la negativa del Ejecutivo de Pedro Sánchez a permitir el uso de las bases de Base Naval de Rota y Base Aérea de Morón para apoyar la ofensiva estadounidense e israelí contra Irán en el marco de la operación “Furia Épica”.

Madrid ha defendido que ambas instalaciones son de soberanía española y que su utilización debe ajustarse al convenio bilateral vigente y al derecho internacional. El Gobierno sostiene que la operación no cuenta con el aval de Naciones Unidas y, por tanto, no encaja en los supuestos previstos en el acuerdo.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, aseguró tras el Consejo de Ministros que el Ejecutivo no teme “ninguna consecuencia” por esta decisión y negó que exista aislamiento internacional. “No hay nada extraño ni sorprendente en nuestra posición”, afirmó, subrayando que no se ha recibido ninguna queja formal de Washington.

Trump, sin embargo, puso en duda que España pueda vetar el uso de las bases. “Podemos usarlas cuando queramos”, afirmó, cuestionando implícitamente la interpretación española del convenio. El presidente estadounidense volvió también a criticar que España sea el único país de la OTAN que no se ha comprometido a elevar su gasto en defensa al 5% del PIB. Merz reconoció que Berlín intenta convencer a Madrid para que al menos alcance el 3% o el 3,5%, en línea con el esfuerzo del resto de aliados.

Desde el Gobierno español se insiste en que la política exterior responde a criterios de legalidad internacional y autonomía estratégica, recordando que ya ocurrió algo similar cuando España reconoció el Estado palestino y posteriormente otros países siguieron el mismo camino.

La posición del Ejecutivo ha generado un intenso debate interno. El Partido Popular pedirá la comparecencia de la ministra de Defensa, Margarita Robles, para que explique la decisión en el Congreso y ha advertido de que España debe ser “leal con sus aliados”. Vox, por su parte, ha acusado a Sánchez de colocar al país en una situación “extraordinariamente peligrosa” para la seguridad y la economía.

Desde la izquierda, voces como la eurodiputada de Podemos Irene Montero han respaldado la negativa a apoyar la ofensiva militar, aunque advirtiendo de la gravedad del contexto internacional. En paralelo, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, ha vuelto a cargar contra Sánchez en redes sociales, cuestionando si España está “en el lado correcto de la historia”, en un intercambio que eleva aún más la tensión diplomática.

Aunque por ahora no se ha concretado ninguna medida comercial, las amenazas de embargo han encendido las alarmas en sectores económicos y diplomáticos. Estados Unidos es uno de los principales socios comerciales de España fuera de la Unión Europea, y un deterioro prolongado de la relación podría tener efectos relevantes en inversión, exportaciones y cooperación en defensa.

La crisis abre un nuevo frente en la política exterior española en un momento de alta volatilidad internacional, con la guerra en Oriente Próximo en plena escalada y con la OTAN sometida a una creciente presión para reforzar su cohesión estratégica. Por el momento, Madrid mantiene su postura y Washington eleva el tono. La incógnita es si la confrontación quedará en el terreno retórico o si dará paso a medidas concretas que tensen aún más la relación bilateral.