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23
Dic
2015
MasterChef Junior 3: Expulsión Ramón, Chloe y Martu; repesca Ramón y Covadonga; y Pablo, crítico gastronómico PDF Imprimir E-mail
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Covadonga regresa al programa y se cuela en la semifinal

Por suerte para el programa, sólo nos hemos perdido a Covadonga durante una prueba, pues la estrella de esta edición de MasterChef Junior regresaba tras una espectacular repesca en pleno Teatro Romano de Mérida, y menos mal que volvió Covi, porque la prueba en la que no estuvo fue, con diferencia, la más aburrida de lo que llevamos de concurso.

Covadonga regresaba, y lo hacía acompañada por un Ramón que no sobrevivió a la noche. El madrileño se marchaba junto a dos concursantes con mucho protagonismo en los capítulos anteriores: Chloe y Martu. Pero vamos por partes.

El capítulo, en una noche informativamente muy intensa (Rajoy negando que hubiese ofrecido al PSOE la presidencia del Congreso a cambio de la investidura; Carmena anunciando que sus Cabalgatas navideñas tendrán “reinas magas”; y la semifinal de Gran Hermano, con un resultado no por esperado menos emocionante), comenzaba con un anuncio de lo que iba a ocurrir un rato después: ex concursantes de anteriores ediciones regresaban a las cocinas, y lo hacía para presentar una prueba en la que los siete aspirantes debían cocinar un besugo al horno.

Eso sí, como las cosas no siempre son fáciles, para cocinarlo primero debían limpiarlo, y no todos supieron hacerlo bien. Cubiertos por escamas comenzaron a cocinar, si bien la protagonista de la prueba fue Laura, que, con ocho años, tuvo enormes dificultades para sacar el besugo de la fuente de horno, provocando que hasta Pepe interrumpiese la cuenta atrás para darle tiempo a emplatar su besugo.

Terminado el tiempo de cocina, Carme Ruscalleda no tuvo ninguna duda a la hora de escoger el plato de Laura como el mejor de la prueba. Así Laura se convertía en capitana en la prueba de exteriores, una prueba que les llevó a tierras extremeñas para cocinar dos platos de un menú de tres. Y es que sus ex compañeros volvieron al juego para luchar por dos puestos en la repesca cocinando migas. La prueba demostró por qué el programa tiene “covadongadependencia”: todos los perfiles potentes están fuera del juego oficial. Así el cocinado nos dejó a un sorprendente Pablo que no era capaz de controlar los huevos fritos, pero criticaba con dureza la cocina de Pepe. Además Pablo se enfadaba cuando el jurado decidía que no era uno de los elegidos para la repesca.

La otra protagonista de la prueba fue, por supuesto, Covadonga, que hizo unas migas espectaculares y hasta se quemó justo antes de emplatarlas. Al final el jurado decidía que volviesen al juego Covadonga y Ramón, aunque éste por poco tiempo.

Y mientras el resto cocinaba (y era atacado por avispas) sin intuir que estaban preparando un menú para unos comensales muy especiales: sus amigos aparecieron en Mérida para saludar a los pequeños cocineros (alguna hasta besó el suelo antes de ver a Laura).

Con nueve concursantes de nuevo en el juego, la acción regresó a las cocinas, donde el jurado elegía a María como la primera semifinalista de la edición, pidiéndole que escogiese alimentos para la siguiente prueba. Los alimentos elegidos serían subastados asignándose a cada uno de los cocineros.

Y, al igual que pasó con los mayores, algunas decisiones no fueron acertadas. Martu escogió unas lentejas pero se quedó sin tiempo material para hacerlas consiguiendo que se quedasen duras. Chloe cocinó un gallo de San Pedro que tampoco estuvo a la altura y Ramón se atrevió con unas verduras al wok con huevo de avestruz. En el otro lado, Lukas demostró que hay partido cocinando una asadura de cordero perfecta. También Laura destacó cocinando unos fideos chinos como si fuesen espaguetis. Álvaro no tuvo miedo a la carne de cocodrilo y lo cocinó como si fuese pollo, y Covadonga se atrevió con unos sesos fritos con pisto. Martina, por su parte, hizo una espectacular sopa de marisco con galeras, pero se pasó, y mucho, con el picante, destrozando el plato.

Al final de la noche Ramón, Chloe y Martu dejaban las cocinas convirténdose el resto en semifinalistas de una edición que tendrá sorpresas (tal y como desvelaba el avance, este año habrá cuatro finalistas en lugar de los tres habituales en la última noche de cocina).

 

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