12
Nov
2015
Top Chef 3: Falsa expulsión Marcel, Falsa repesca, y Alejandro desvela la sorpresa antes de tiempo Imprimir
Los Blogs del Telescopio - El Choniblog
Compartir en MenéameCompartir en TuentiCompartir en Buzz it!Compartir en FacebookCompartir en Twitter

Oriol entrega su legado a Marcel y prepara una guerra abierta para la recta final del concurso

Aunque, a juzgar por las audiencias, no lo visteis, anoche Top Chef emitía su capítulo número diez de la temporada, un capítulo muy raro en el que la situación del final fue exactamente la misma que la de inicio: cinco concursantes, cada vez más enfrentados y luchando por ganar el concurso. Y es que el capítulo de la repesca dejó más de una sorpresa, y no agradable para los “repescados”.

De tal forma el capítulo comenzaba con una espectacular prueba en pleno Campo de Criptana, y con los molinos de Don Quijote como protagonistas. Unos molinos, por cierto, tuneados con las letras de Top Chef atadas con cuerdas alrededor (los molinos están protegidos y no se puede hacer ningún tipo de modificación permanente que los dañe). En plenos campos de Castilla los cinco supervivientes se encontraron con una sorpresa inesperada: sus ocho compañeros expulsados volvieron al juego, aunque no para lo que todos creían. En lugar de jugarse la repesca se convirtieron en jurado de la prueba de exteriores, una prueba que esta vez fue individual y que sólo salvaría a uno de los concursantes en el juego.

Y aquí comenzaron las sorpresas: aquellos que habían soltado pestes de Oriol dieron a entender que, salvo que les sirviese algo incomible, él sería el salvado (y es que no hay nada como darse una vuelta por el exterior para cambiar la percepción del concurso, o si no que se lo digan a Raquel...). Lo cierto es que Oriol sí les sirvió algo que, si no era incomible, sí estaba incompleto y no cumplía con los requisitos de la prueba, al dejarse fuera del plato un ali oli de queso manchego necesario para completar la receta.

La prueba, doble y con el cordero como protagonista, hizo que los concursantes despiezaran un cordero, y el más rápido decidiría como repartir los trozos entre sus compañeros. Con la intención de acabar con dos rivales muy fuertes, como son Sergio y Marcel, Alejandro, que fue el primero en el despiece, les daba los trozos más difíciles, quedándose él con el solomillo.

A pesar de que los ex concursantes ya habían dicho que no iban a votar por el paladar, al final la estrategia de Alejandro le salió bien y se salvó de una última prueba sorprendente. Eso sí, en medio de la prueba los “repescados” recibieron un sobre sorpresa (luego hablo del sobre, que dio mucho más juego del esperado) que Montse guardó con más ahínco que Bárcenas. El sobre fue también el protagonista de una última prueba en la que los concursantes debían combinar tres tipos de grano distintos en una misma receta.

Y casi todos lo hicieron bien: cuatro grandes platos, aunque dos de ellos con serios errores de ejecución, que demuestran por qué son los cinco mejores de la edición. Y además, no sólo en las cocinas, porque el nivel de reallity va creciendo conforme se acerca el final. Oriol, intuyendo que esta iba a ser su última noche, decidió cederle el testigo a un Marcel que, al menos, nunca se ha posicionado con los otros tres; mientras que Sergio aprovechaba los errores de Oriol para echárselos en cara provocando una espectacular bronca entre ambos cocineros (vamos a ver como evoluciona esto, porque aún quedan tres capítulos para el final, y es tiempo suficiente para que la cosa estalle por los aires).

Con estos ingredientes, la prueba final salvaba el canelón de gambas robadas de Maripaz (le quitó las gambas a un Oriol que pretendía hacer un caldo con ellas), y una sorprendente crema de maiz con coliflor (y palomitas) de Sergio. Los otros dos platos, una sopa azteca de camarón de Oriol y un rissoto de cebada de Marcel; tuvieron serios errores que les mandaron a la decisión final (Oriol puso un grano de comino entero que se cargó su plato, mientras que Marcel no controló los tiempos de la cocción de la cebada y la sirvió cruda).

Al final la cebada cruda (y no emplatar a tiempo) expulsaron del juego a Marcel, aunque el cocinero no tuvo que recoger sus cuchillos. El misterioso sobre secreto guardaba la última sorpresa de la noche (esta sí es la verdadera edición de los shecretos y no otra...): esta semana no había expulsión, y los cinco continúan en el juego. Obviamente, la cara de los demás, salvo Oriol, al volver Marcel al almacén fue un auténtico poema, en especial la de un Alejandro que vio como su estrategia se desmoronaba (la misma estrategia que ya ha acabado con Luca, y que pretende llevar a la final a concursantes menos fuertes, como son Maripaz y Oriol).

Tal vez por eso el concursante utilizaba Twitter para desvelar el contenido del sobre media hora antes de que lo conociesen los espectadores. Alejandro subió una foto del mensaje incluido dentro del sobre arruinando la sorpresa (o lo habría hecho si no fuese porque anoche todo Twitter se volcó con los apellidos vascos). Obviamente esto nos da la esperanza (y casi la confirmación) de que Alejandro no será el ganador, y el texto con el que acompañaba el mensaje (el hastag #EspectaculoTopChef), nos da esperanzas de que la cosa estará entre, precisamente, Maripaz y Oriol (recordemos que este año es el público, y no el jurado, el que decide el ganador entre los dos superfinalistas).

Y al margen de la guerra que continúa, el capítulo de anoche, al estar dedicado al Quijote, volvió a llevar al programa “Los secretos de Top Chef” hasta Alcalá de Henares, donde visitaron el Parador para conocer tres recetas del universo cervantino; y el almacén del Banco de Alimentos, donde reciben todo lo que los concursantes no utilizan de la despensa.

Volviendo al juego, los cinco supervivientes, ya claramente divididos en dos grupos, lucharán por hacerse con un hueco en la final, y aún tienen por delante tres semanas para hacerlo posible... Termino hablando del por qué no hay repesca este año, pero tampoco expulsión. Siempre (en Masterchef ocurre lo mismo), la repesca se utiliza como “as bajo la manga” si se va algún concursante clave para la edición. Evidentemente esta repesca pretendía rescatar a un Oriol expulsado en el anterior capítulo, pero la sorprendente eliminación de Luca con su falsa naranja, obligaba a un cambio de planes. Como Oriol sigue en el juego (y cada vez cocina mejor, no nos vamos a engañar), ya no es necesario repescar a nadie para que la trama central llegue hasta, casi, las puertas de la final.