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23
Sep
2015
Gran Hermano 16 (GH 16): Raquel llora en directo, Maite recupera la normalidad y las ovejas vuelven al redil PDF Imprimir E-mail
Los Blogs del Telescopio - El Choniblog
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El programa cuenta a los concursantes los porcentajes de expulsión dinamitando la convivencia

Era una noche muy difícil, con el estreno de “Mar de Plástico” en Antena 3, y Gran Hermano puso toda la carne en el asador para, al menos, no perder pie. Así decidió hacer algo nunca antes visto en una edición de anónimos (lo más parecido fue en GH VIP, cuando Chari tuvo el privilegio de ver los porcentajes de expulsión durante un última hora) que provocó un auténtico terremoto dentro de la casa. Eso sí, como los buenos terremotos, este fue soterrado, generando movimientos sísmicos que, todo apunta, van a transformar la convivencia, en lugar de una explosión generalizada.

Y es que los porcentajes desvelados son para provocar, cuando menos, movimiento: un empate entre las dos más votadas (todo apunta a que son Maite y Raquel), que se decantaba con un cambio de expulsión a lo largo de la noche. Así, si la noche comenzaba con un 47-43, terminaba justo al revés, con un 43-47 que anuncia una gala de vértigo (saludos a GH 14) mañana jueves.

Si lo ocurrido generó de todo entre la audiencia, en la casa, simplemente, lo transformó absolutamente todo, disolviendo, o casi, el grupo de las ovejas, y reconduciendo la situación exactamente hasta el mismo punto en que se encontraba antes de las nominaciones: Aritz volvió a acercarse a Han, Suso trató de hacer las paces con Sofía al verse (y con razón) en el disparadero, Carlos pedía explicaciones a Ivy por su relación con Vera, Raquel comenzó a llorar (esta vez de verdad) al verse en la calle, y Maite, con emoción contenida (lo que le pedía el cuerpo era ponerse a gritar como loca dando saltos por la casa), daba las gracias a España por entender su juego. Con la casa así de revolucionada la Fiesta de Vuelta al Cole se presentaba movidita, pero parece que no habrá grandes movimientos al menos hasta el jueves.

Vamos por partes. La mañana comenzaba con todos los concursantes obsesionados por la prueba: el super les confesaba que la cadena había decidido cambiar el última hora de día por lo que les “robaba” un día de juego. La decisión provocaba histeria por parte de unos concursantes que daban por hecho que tendrían un día extra para asegurarse las 1.500 monedas que necesitaban (terminaron el lunes con 1.300), y muchos nervios. Dándolo todo para conseguir las doscientas monedas que les faltaban las tensiones no tardaron en explotar si bien mantuvieron la compostura hasta el final de la prueba pirata.

La sorpresa llegó a la hora del recuento: los concursantes contaron y recontaron las monedas para descubrir que sólo había 1.498, dos menos de las necesarias. Los nervios acumulados estallaron culpando, como no, a Maite de no saber contar. La autobusera se defendía cargando contra todos, en especial contra un Aritz que sacó su genio, y una Marta que también estalló. Con la tensión creciendo por momentos, Maite dio un nuevo consejo a su hija dando por hecho que el programa también la iba a culpar de la pérdida de la prueba: “yo me voy el jueves. Luego haz que te echen. Con que agarres a una del pelo será suficiente”, aconsejaba a Sofía.

La cosa siguió muy tensa durante toda la tarde, con enfrentamientos entre Carlos y Aritz por la comida y un extraño drama de Han que terminó con el chino sangrando por la nariz (sabiendo que tienen que racionar la comida no se ponían de acuerdo sobre qué cenar, por lo que la cosa acabó saltando por los aires). Al final, Aritz anunciaba que dejaba la cocina (la sangre no llegó al río, pues volvió a ella tras conocer los porcentajes), y el super tenía que intervenir para evitar que se matasen.

Con el río tan revuelto comenzaba una noche que lo cambiaría todo. En primer lugar, y alargando la resolución de la prueba, les hicieron volver a contar las monedas para después desvelarles que había un ladrón en la prueba. Tras buscar por la casa (por cierto, la búsqueda sirvió para que Amanda encontrase su medalla) encontraron las monedas perdidas, antes de descubrir que el ladrón era Han y que, gracias a él, habían superado la prueba. El chino se convertía en polo de atracción de todos, instaurando la alegría en la casa, pero la cosa duraría poco: en la siguiente conexión les anunciaban que descubrirían los porcentajes oficiales, algo que provocó un extraño ataque en Raquel que acabó de hundirla por completo (nadie, ni dentro ni fuera, se creyó lo ocurrido, por lo que el público en la siguiente conexión, no dudó en corearle un “que llore” que no se escuchó dentro de la casa).

Con Raquel llorando, hicieron públicos los porcentajes provocando una serie de reacciones que anunciaban una transformación total de la convivencia. Por un lado, Maite decía, a media voz, un “Gracias España” tras no poder creerse los porcentajes; por otro, Raquel dejaba de llorar de inmediato y se quedaba totalmente blanca; Suso, viéndose con el agua al cuello permanecía muy callado; Aritz se acercaba inmediatamente a Han, que seguía en la cocina; y Carlos e Ivy acercaban posturas.

La conexión con el Debate 2.0 terminaba con los alegatos de las tres nominadas, y con una Maite que, ahora sí, comenzó a dejar entrever la emoción contenida del momento, mientras Raquel hacía esfuerzos por llorar.

Sin embargo, y aunque el programa había terminado, la noche no había hecho más que empezar: la Maite pastora regresaba con fuerza, volviendo a llamar “niñatos” y “ovejas” a su rebaño particular (especialmente cargó contra Suso y Carlos, que, todo apunta, pueden tener bastantes votos mañana), mientras que su hijo postizo trató de recuperar las relaciones filiales con Sofía (cierto es que antes le acusó de zorrear). Carlos, viendo que, ahora sí, puede estar en el ojo del huracán, pedía explicaciones a Ivy sobre su extraña relación con Vera (cada vez están mas cerca, y no se cortan un pelo aunque el “marido” esté delante).

Con el comienzo de la fiesta Maite se desató volviendo a ser la estrella que brilló durante los primeros cuatro días: bailó, eso sí, sola, durante la noche (los demás se negaron porque no estaba sonando reggaeton) ofreciendo una conexión en directo dificil de olvidar. Los demás, sin embargo, al ver como se habían equivocado, y mucho, al pensar que esta edición iba a ser como las cuatro anteriores, intentaban cambiar de registro, cargando contra Suso, Muti y Carlos, como instigadores de la noche de la espuma (están convencidos, y no les falta razón, que la broma tiene mucho que ver en lo ocurrido con los porcentajes).

Y mientras esto ocurría dentro, el Última Hora dejó algunas noticias importantes: tras potenciar la remontada “vendiendo” que la expulsión estaba entre madre e hija (es la forma de que el voto antimaitista se dividiese para sacar a Raquel de la casa), se presentó el nuevo look de Shaima (ha dejado el velo, y le favorece mucho); y Jonathan contó que se ha casado con Yoli y esperan una niña (al final la bruja Loli va a tener razón en sus predicciones...).

Y es que el programa se juega mucho en la noche de mañana: si el programa mantiene a Maite destruyendo el triángulo carpetero, aspirará a unas audiencias bastante mayores (y más les vale, porque la guerra va a ser encarnizada); mientras que si sale Maite y triunfan las carpetas, sabe que tendrán serios problemas para mantener los grandes niveles de audiencia con los que ha comenzado (cuando Maite duerme, o está de bajón, la casa entra en un más que peligroso sopor que hace saltar todas las alarmas en la productora y en la cadena). Si a esto le sumamos los serios problemas que está teniendo la cadena en este inicio de temporada, con la ficción en mínimos y un Deluxe derrotado, se entiende que vayan a hacer todo lo posible por salvar a la de Pamplona.

Y como en la guerra, como en el amor, todo vale, durante el día de ayer comenzaron a aparecer una serie de rumores malintencionados que buscan poner el foco en Maite y Sofía. Así, por la mañana aparecía un extraño post en Facebook que afirmaba que Suso y Sofía eran hermanos de padre, pues el padre del sevillano estuvo saliendo con Maite antes de tener a la chica; y por la tarde otra de sus “conquistas” del programa de Emma García, afirmaba que Sofía tenía un hijo secreto, tal y como le contó a través de una conversación de WhatsApp. Como debe haber para todos, Kiko Hernández cargaba en Sálvame contra Raquel, contando que había conocido a su familia y que le habían pedido que fuera benévolo con ella porque era “muy generosa”.

 

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