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30
Dic
2014
Masterchef Junior 2: Daniel, Marco y Lucía, expulsados; Teresa, la nueva Esther; y Guillermo, aspirante a “villano” PDF Imprimir E-mail
Los Blogs del Telescopio - El Choniblog
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Comienza la segunda edición del concurso con un casting aún más potente que el año pasado

Con la llegada de la Navidad vuelve a TVE la versión infantil del concurso culinario por excelencia, pues, tras el gran éxito del año pasado, la cadena ha puesto en marcha la segunda edición de Masterchef Junior, una segunda edición que, todo apunta, va a dar grandes momentos, pues el casting, es a priori, muy superior al de la primera edición, al contar con personajazos como Claudia, Ana, Mendicuti, Teresa o Guillermo. Tanto es así que, ya en la primera noche nos quedamos sin tres grandes perfiles, los de las mellizas Catalina y Casilda, y la pequeña Lucía, la benjamina de esta edición.

Pero vamos por partes. Masterchef abría sus cocinas tras el previo de la semana pasada, y lo hacía con un capítulo doble en el que vimos todo el casting y la primera expulsión. Según explicaban, cinco mil niños se apuntaron al casting, de los que se seleccionaron quinientos para el casting presencial. Estos aspirantes a aspirantes tuvieron que emplatar un plato preparado en casa en un tiempo de veinte minutos.

De esta primera prueba, que contó con las visitas de los ex concursantes, salieron catorce aspirantes de cada una de las ciudades, que tuvieron que enfrentarse en la segunda prueba, una caja misteriosa con la que debían preparar un plato en 45 minutos. De esta segunda fase pasaban 25 minicocineros, que se enfrentaban a su destino en las mismísimas cocinas de Masterchef.

Y es que sólo había 16 delantales para los mejores, prendas que ganarían tras una prueba doble: hacer un sándwich o una hamburguesa en media hora. Esta primera prueba nos dejó ya momentos memorables, como las dos mellizas totalmente perdidas en la cocina, a Claudia vendiendo a su familia para entrar en el concurso, o a Ana, que ofreció un sorprendente sándwich vegetal con fuet y tabasco que no dejó indiferente al jurado.

Marcos, muy a su pesar, también se convertía en protagonista al cortarse un dedo y no poder hacer su sándwich. Sus compañeros decidieron darle una segunda oportunidad en la prueba de la hamburguesa, oportunidad que servía a Mendicuti, como le llamaron para evitar confundirle con Marco, para entrar en el concurso.

Ana, además de intentar intoxicar al jurado, apuntaba maneras al desvelar a una de sus compañeras el pasado sentimental de Samantha: “está casada y tiene cuatro hijos”. En esta segunda parte de la prueba destacó la pequeña Lucía, buscando como loca el aceite en el supermercado antes de descubrir que ya estaba en la cocina.

Con nueve aspirantes ya expulsados, comenzaba el juego de forma oficial, y lo hacía al estilo de los mayores, con una prueba de habilidad que puso en apuros a los pequeños: cocinar un redondo de ternera. La prueba fue presentada con un paseo por la Luna que sólo servía para que los concursantes descubriesen la comida liofilizada y participasen en una idea solidaria: este año se reciclarán los tapones de plástico para donarlos en alguna de las campañas de ayuda a niños con enfermedades raras.

Lo más destacado de la prueba fue, además de las lágrimas de una Lucía que no acababa de verse en el programa (tampoco veía el reloj), el tren que hizo Mendicuti con su redondo (mucho más vistoso como idea que en la ejecución), y dos platos que consiguieron pasar a la cata (los jurados sólo probaron cinco de los 16 platos): los de Manuel y Teresa.

Manuel (ojo a este chico, que apunta maneras) sorprendía a todo el jurado con un espectacular redondo de ternera en el que incluyó como relleno la remolacha, lo que dotaba al plato de un fuerte color rojo que le dio el nombre de “Selva Roja”. Manuel explicaba que había usado la remolacha para darte un toque crujiente al relleno, lo que dejó anonadados a los cocineros profesionales.

También sorprendió, y mucho, el plato de Teresa, que se perfila como la digna sucesora de Esther. Teresa optó por un plato denominado “Cuatro estaciones” en que cada uno de los elementos representaba una de las estaciones. También fueron catadas las propuestas de Ana, Guillermo y Víctor (atención también a este concursante, que demuestra tener muchísima experiencia en la cocina), si bien los dos mejores eran los de Guillermo y Manuel, que se convertían en capitanes de la prueba por equipos.

Y eso provocaba que Guillermo se convirtiera en una de las sensaciones de la noche, además de uno de los más odiados de la edición que acaba de empezar: con una actitud entre déspota y chulesca, dirigió con mano de hierro y a gritos a su equipo, si bien sus compañeros no le hicieron demasiado caso haciendo degenerar la cocina en batalla campal. Todos gritándose, en especial Teresa y Guillermo, conseguían ganar la prueba, a pesar de quemar el arroz, al no conseguir sus rivales controlar el punto de cocción de las fabes.

Y es que, para la primera prueba de exteriores de la edición, el programa se marchó al Parque Natural de Cabárceno, en Cantabria, donde los concursantes limpiaron de maleza el monte después de intentar cazar gamusinos. La prueba, cocinar 80 raciones de un plato tradicional cántabro para los monitores y visitantes del parque, contaba con la visita de Esther, que regresaba a las cocinas para ayudar a sus sucesores. Esther entraba en el equipo azul, pero al ver que las cosas les iban bastante bien, optó por entrar en la batalla campal que era el equipo rojo, donde, sorprendentemente, se quedó en un segundo plano ante las nuevas estrellas de la edición.

Además la prueba dejó dos bromas, una de Lucía a Esther sin la menor trascendencia; y otra de Mauro al equipo azul que terminaba con un gorila robándoles los ajos ante los gritos desesperados de Lucía. La prueba terminaba con Guillermo penalizado con un punto menos por su comportamiento durante la prueba, y Claudia premiada con uno más.

La última prueba de la noche tenía como protagonista la cocina regional. Los concursantes descubrían algunos de los platos más destacados de la gastronomía española (y Mendicuti incluía entre ellos el choripan), y preparaban uno de ellos: las Patatas a la Riojana, presentadas por el mismísimo ganador de Masterchef Junior 1, Mario. La entrada de Mario provocó conmoción general entre las féminas, especialmente en Rocío, que solo pudo sonreir cuando el pequeño cocinero se acercó a ella durante la prueba.

Esta prueba de expulsión terminaba con un Guillermo lavando las patatas para enfriarlas (y cargarse el plato); y con Aína convirtiendose también en seria aspirante a la victoria y ganadora de la prueba. También conseguían destacar los platos de Marta, Ana, Teresa y Víctor, lo que dejaba fuera del concurso a Daniel, Marco y Lucía, y a trece concursantes luchando por ser el segundo Masterchef Junior español.

 

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