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01
Nov
2014
Gran Hermano 15 “GH 15”: Bronca Omar-Luis; Noche de Halloween; y Omar hace llorar a Paula de nuevo PDF Imprimir E-mail
Los Blogs del Telescopio - El Choniblog
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Luis sale en defensa de Paula tras la última salida de tono de Omar

Si estuviéramos en un Gran Hermano de la vieja época (aquella en la que no existían carpeteras, y lo que ocurría en la casa influía en las expulsiones), anoche Luis habría dado un salto de gigante hacia la final del concurso, y es que, por primera vez alguien se atrevió a decirle a Omar lo que alguien (probablemente la producción) debería haberle dicho hace, al menos, un mes.

Todo comenzaba durante la fiesta de Halloween (luego profundizo, porque forma parte de la prueba). Luis y Paula, como ya es habitual en las fiestas, estuvieron jugando y desatando los celos de Omar. El de Carabanchel, haciéndose el que no le importa soltaba a Luis: “si quieres, te dejo el cuchillo”. El desafortunado comentario (por el que Omar fue llamado inmediatamente al confesionario) provocó que Paula, también envalentonada por el alcohol, quisiese hablar con el de Carabanchel.

Tras salir del confesionario, Omar siguió buscando el trapo acercándose de nuevo a la pareja: “Eres un mentiroso y tienes cara de amargado”, le soltaba Paula, a lo que, muerto de celos, respondía: “Por esta cara de amargado tu has llorado”. La conversación soliviantaba a Luis que terciaba: “no me voy a poner a tu altura”.

Así comenzaba una conversación en la que Omar fue, poco a poco, perdiendo los nervios, y en la que las amenazas, más o menos encubiertas, se fueron mezclando con unos celos muy mal disimulados. Luis, muy tranquilo, sacó el temple que necesita para ponerse delante de morlacos de 500 kilos y toreó a un Omar al que no parecen haberle servido de mucho las enseñanzas del libro de “Hermano Mayor”.

La bronca entre ambos, tras hacer llorar a Paula, comenzaba con un Luis diciendo que no iba a ponerse a la altura del otro, a lo que Omar respondía, “no puedes, porque no me llegas”. El comentario del de Carabanchel, que normalmente hubiera sido el que tuviera la última palabra, esta vez (por aquello de estar nominado, y los efectos del alcohol) fue respondido por Luis: “No me das miedo”. “Si quisiera darte miedo, ya te lo habría dado. Ya verás fuera”, respondía Omar.

Como, a diferencia de lo habitual, esta vez Luis no se achantó (algo a lo que Omar esta demasiado acostumbrado), la bronca siguió: “¿Qué tengo que aprender de la vida?. ¿a  reventar a una persona psicológicamente?”. Omar respondía de la única forma que conoce: “si quieres lo solucionamos. Es la Ley de la Naturaleza. La gacela puede huir una, dos o tres veces, pero al final el león la engancha”.

Luis entraba en terreno pantanoso al decirle aquello que Omar se niega a reconocer: “el único que tiene miedo eres tu. Eres un inmaduro por como tratas a las mujeres”. Hasta aquí lo que dejó ver el 24 horas, que cortó justo cuando los dos concursantes estaban a punto de llegar a las manos (la expresión no verbal de Omar así lo indicaba). Según contaban los dos participantes, el super decidía cortar la conversación separando a ambos. Luis volvía al salón con el resto de sus compañeros mientras que Omar era llevado al confesionario, donde, tras fumar, se relajaba un poco.

A la salida Omar hablaba con Yoli de lo ocurrido en el vestidor y cómo el super había cortado la conversación cuando, textualmente, Omar afirmaba “estaba a punto de romperle los dientes”. Luis también profundizaba, con Juanma, en lo ocurrido: “Me ha puesto la mano encima”.

Esta situación extrema vivida anoche es consecuencia de no haber hecho lo que había que haber hecho el lunes de la semana pasada. Si Omar hubiera sido expulsado esa misma noche tras decir las barbaridades que dijo, anoche no hubiera pasado lo que pasó. La carpeta con Paula es absolutamente imposible, porque ella no quiere, y el Omar celoso es un auténtico peligro para la convivencia. El programa sabrá, pero, o actúan pronto, o la situación se les irá de las manos.

Al margen de la noche del viernes, (parece que para ellos los viernes no se duerma), la jornada (muy aburrida, la verdad), dejaba el comienzo de la prueba semanal (una prueba que es muy probable que ya hayan perdido). Como os contaba ayer, la prueba es similar a la de los vampiros de GH 11, solo que esta vez serán los muertos los que tomen la casa al anochecer.

Básicamente la estructura es exactamente igual que hace tres años: dos grupos, unos vivos y otros muertos, que tendrán la casa para ellos solos durante ocho horas (las otras ocho son de convivencia normal entre todos). La diferencia con aquella prueba hay que buscarla en la interrelación: si los vampiros podían convertir a los vivos durante la semana, esta vez los vivos y los muertos no pueden verse, a excepción de un fantasma, Igor, encargado de conectar ambos mundos.

Los vivos se pasarán el día trenzando flores, con las que honrar a sus muertos en el cementerio en que se ha convertido la sala de pruebas; mientras que los muertos harán lo propio con cadenas que colocarán junto a las camas de los vivos. Entre las normas, una muy importante: los vivos no pueden ver, bajo ningún concepto a los muertos moverse, porque eso supondría perder la prueba.

Tal vez por eso, Paula despertaba de entre los muertos para fundirse en un gran abrazo con Luis cuando este llegó a depositar sus flores (al margen de la prueba, la imagen es preciosa, casi, casi como salida de una leyenda de Becker). Así todo apunta a que los concursantes ya han perdido la prueba, pero tienen por delante seis días en los que estrechar relaciones entre los integrantes de cada uno de los grupos.

Volviendo al pasado, el último día de convivencia de Shaima dentro de la casa dejaba un nuevo misterio en la convivencia: Loli encontraba en el baño una camisa de plástico de las que se usan para meter folios con el nombre de Azahara. Ni que decir tiene que el misterioso hallazgo desató ríos de tinta, tanto dentro como fuera de la casa. El más claro fue Fran que, medio en broma, medio en serio afirmaba: “ahí es donde tenía el guión de la semana”.

Las nominaciones dejaban a la casa completamente descolocada, con la certeza de que el juego ha comenzado y ya no hay amistades que valgan. Loli, enfadada por su nominación, anunciaba “yo voy a seguir riñendoos lo mismo y diciendo las cosas como las siento”. Esta declaración de intenciones provocaba que Hugo sintiese remordimientos y le acabase confesando a la Omaíta su nominación. Loli terminaba llorando con el gallego, y diciéndole que sólo es un juego.

Terminamos con carpetas (para rebajar la tensión, mas que nada). Azahara y Juanma (aka Tarifa y Nueva York) descubrían, al pasar por el confesionario, que sus redactores se están centrando demasiado en la relación, lo que ha puesto a ambos muy nerviosos pensando en lo que se puede estar viendo fuera (recordemos que en la conversación en clave ambos afirmaban sentirse muy a gusto juntos, pero que no harán nada hasta que salgan de la casa). Yoli y Jonathan siguen igual, aunque la nominación del primo les ha acercado peligrosamente...

 

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¿Quién debe abandonar la casa de Gran Hermano VIP 5? Segunda nominación
 

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