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20
Oct
2014
Gran Hermano 15 “GH 15”: Bronca Vitín y Shaima; porcentajes de expulsión; y Alejandra rompe un espejo PDF Imprimir E-mail
Los Blogs del Telescopio - El Choniblog
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Loli aumenta su influencia en la casa mientras el Debate vuelve a ser lo que era

Cada vez tengo más claro que la estrategia de Omar es exactamente la misma que sacó de la casa al Feroz hace ya tres años, es decir, dar juego al programa sin importarle lo más mínimo cómo quede él o a quién se lleve por delante. Solo así se entiende que consiga la carpeta más rápida en la historia del concurso, que cambie de novia como de chaqueta, que finja sentir celos de alguien que dice no importarle, o que monte el espectáculo de la nocilla para después desvelar a sus compañeros que había sido él mismo el que escondía comida a los demás.

Parece que su intención es ser el más polémico, pensando que eso aumentará su caché, y, lo dicho, le importa muy poco los conflictos que eso pueda crear en la casa o a quién pueda dañar (lo del “si te tengo que utilizar te utilizo” que Danny le espetó a Susana catapultándola hasta el maletín hace un año).

Y es que el de Carabanchel sorprendía a propios y extraños (los de fuera, los de dentro siguen abducidos por su sex appeal) con la confesión echa a Alfredo mientras las chicas ensayaban la prueba: habia sido él, y nadie más que él, el que había escondido tanto la nocilla como el café. Alfredo, por alguna extraña razón que se me escapa, no consiguió hilar las ideas para preguntarle “¿y entonces qué demonios estuvimos haciendo anoche hasta las tres de la mañana?”.

Es más, viendo que su “brother” no rechistaba, prosiguió acusando a Paula de haber sido ella la que saqueaba la nevera, lo que provocaba el llanto con el que comenzaba el debate de anoche (insisto, no me puedo creer que sean tan torpes, por lo que sólo puedo pensar que hay gato encerrado, o un pacto entre Omar y Paula para ganar el premio y repartírselo).

Pero vamos con la nocilla. Paula comenzaba el día pidiendo comer algo de la crema de cacao, recibiendo un “no” por respuesta de Alejandra. La hawaiana aceptaba la consigna y comía mantequilla para desayunar. Sin embargo, Vitín decidió volver a hablar de los saqueos nocturnos, acusándo a Alejandra. La prima se defendía diciendo que se comió las galletas que le correspondían por la noche, que es cuando la vieron.

Fran, al más puro estilo Loli, jugaba a los acertijos: “son dos chicas”, a lo que Paula respondía: “entonces yo no soy. Yo actúo en solitario”. La frase de Paula enervaba tanto a Fran como a Alfredo, en especial al último que anunciaba: “esta semana voy a descubrir el papelón de la casa...”. Y mientras todo esto ocurría, en otro lugar de la casa Shaima desayunaba tranquilamente sin nadie que le racionara la comida....

Cuando los chicos hacían la prueba (tal y como está la casa, esto de tenerlos separados se está mostrando como un gran acierto) las chicas confesaban que todas (Alejandra, Yoli, Paula y Shaima) habían comido alguna galleta extra. Eso sí, decían que no tenía ni punto de comparación con comerse varios sándwiches, como hace Omar.

Las chicas también descubrían la “trampa” de Omar con la nocilla, y decidían darle un giro de tuerca al guión. Dieron el cambiazo al bote por uno vacío para ver por dónde salían los detectives (nótese que Shaima estaba en los dos ajos, tanto en la “trampa” inicial, como en la broma final). En el siguiente turno, los chicos descubrieron el bote vacío, pero en lugar de enfadarse, tiraron del escondido. Una vez todos reunidos, tocaba montar el show, y, por supuesto, las víctimas serían las primas y Paula.

Omar les acusaba de haberse comido el bote, pero no el de broma, sino el de verdad, provocando una nueva guerra abierta que terminaba con Paula llorando en brazos de Luis. La gala interrumpía la trama, pero se recuperaba, con un fin sorprendente, gracias a Shaima, que se quedaba con el bote de nocilla ya empezado tras aceptar comerse dos polillas y una bolita salida del cuerpo de Rubia. La casa quedó tan conmocionada tras lo hecho por la de Ceuta que la convirtieron en dueña y señora de la nocilla.

Movemos el foco. La prueba semanal, además de para dividir la casa, está sirviendo para que la Relaciones Públicas de una conocidísima discoteca de Marbella siga insistiendo en su fobia social. Azahara se mostraba como un auténtico pato mareado al subirse al escenario desvelando un sorprendente aspecto sobre su pasado artístico: “en las funciones del cole hacía de flor para no tener que moverme” (si cuando la llamáis planta no vais tan desencaminados...). La chica se agobiaba al ser incapaz de seguir la coreografía, y anunciaba, “si por mi culpa perdemos la prueba, abandono la casa”.

La mañana dejaba la oportunidad perfecta para que Loli extendiese sus redes de control sobre prácticamente toda la casa (tan sólo Shaima, Vitín y los primos se mantienen al margen): Alejandra rompía un espejo, y la bruja les advertía de lo terrible que eso puede ser, pidiéndoles que envolviesen los trozos en un lienzo blanco y lo tirasen al río. A pesar de lo cómico de la situación, las primas intentaron hacer lo que la pitonisa les pedía, llevando los trozos envueltos al confesionario para que el super los tirase al río.

Viendo que su auditorio estaba entregado, Loli proseguía: el conjuro no podía hacerlo cualquiera, asi que entraría en el confesionario para pedirle al super que buscase un hechizo para hacer dentro de la casa y eliminar las malas energías (ya he dicho en alguna ocasión que, con todo lo que ha pasado en esa casa, eliminar las malas vibraciones debe ser tarea imposible).

Con las primas muertas de miedo, la pitonisa se lanzaba a por Alfredo, al que se ganaba contándole como será su boda. Después, intentaba ganarse a Omar y Vitín explicándoles que abrirán un bar; a Fran y Luis, que les veía con un maletín en México (todos interpretaron que serán los ganadores); y a Alejandra que tendrá dos hijos. Eso sí, Juanma se mantenía escéptico intentando abrir los ojos a sus compañeros: “la mama cambia de predicciones cada semana”, a lo que la bruja Loli respondía “lo que cambia es el momento”.

La noche de brujas continuaba tras el Debate, y lo hacía con historias paranormales, y la pitonisa advirtiendo: “no voy a hacer ningún amarre”. La cosa se tornaba tensa cuando le decía a Fran que veía un accidente de tráfico en su futuro. El apoderado, a pesar de lo mayorcito que ya es, se asustaba mucho y huía despavorido.

Otro de los grandes momentos de la jornada era protagonizado por Vitín y Shaima, que resolvían de una forma poco adulta un problema con unas migas de pan. Shaima estaba recogiendo la mesa dejando las migas sobre una bandeja para que Vitín tuviese menos trabajo a la hora de barrer. El de Carabanchel le soltó que no tenía intención de barrer hasta el día siguiente, asi que la de Ceuta decidía vaciar la bandeja en el suelo desatando las iras de Vitín, que la llamaba tonta. Ambos se enzarzaban en una pelea poco fructifera, mientras que Paula se encargaba de coger la escoba y limpiar.

Vamos ya con el Debate, un programa que ha vuelto a su esencia, controlando los gritos de la grada, y gracias a una Lucía que no tuvo problema en que le volvieran a poner los mismos vídeos del jueves pasado. La chica, mucho más calmada, siguió defendiendo a Omar, aunque con algo menos de vehemencia que con Mercedes Milá. El programa también sirvió para conocer una extraña prueba entre colaboradores que no salió precisamente bien, y para mover un poquito la casa con la segunda parte del juego de las camisetas.

Esta vez las dedicatorias serían para los de fuera (a excepción de un Papirrín totalmente desaparecido para el programa, y que ni se menciona, ni asiste a las galas, ni existe para nadie). Así, tanto Paco como Mayka y Lucía recibían mensajes desde el interior de la casa, mensajes, por cierto cargados de sentido: Lucía y Omar se intercambiaban dos “nadie dijo que fuera fácil”, mientras que Lucía y Paula eran mucho más claras. La de fuera envió “un saludito a Paula”, mientras la de dentro le respondía con un “gracias por abrirme los ojos” (la hawaiana estuvo a punto de escribirle cosas mucho más claras como “sonríe que es gratis”, “muero de asco” o “vomito de amor”, pero Luis la contuvo).

El Debate también servía para confirmar lo que todo parecía indicar: Alfredo será el próximo expulsado con un 65,24% de los votos, mientras que Shaima se queda con un 29,49%. La que, una vez más, está totalmente a salvo es la prima, que con un 5,27% se aleja mucho del peligro de la expulsión (estos porcentajes son anteriores a la emisión de lo ocurrido dentro del confesionario entre Alfredo y Yoli, un vídeo que es muy probable que incremente el porcentaje de expulsión de un concursante que al igual que aquella Candy de GH 3, acaba de “enseñar la patita” mostrando la personalidad escondida durante el primer mes de juego. Ese es precisamente una de las dificultades de entrar con un papel aprendido a Gran Hermano, que en cualquier momento puede saltar por los aires desvelando quién se esconde de verdad tras la careta).

 

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