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18
Oct
2020
Ayuso dedica una placa a las víctimas del coronavirus junto a las del 2 de Mayo y el 11-M PDF Imprimir E-mail
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Foto cedida por CAM59 fallecidos no han sido reclamados por sus familiares

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha presidido este domingo un homenaje a las víctimas del COVID-19 y, especialmente, a las que fallecieron y posteriormente no han sido reclamadas por sus familiares. Precisamente, el pasado mes de julio, el Gobierno regional se encargó de la inhumación de 59 personas fallecidas que se encontraban en el Instituto de Medicina Legal, uno de los depósitos provisiones que puso en marcha el Ejecutivo madrileño durante la primera ola de pandemia.

Junto con el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, la presidenta madrileña ha descubierto una placa en la fachada de la Real Casa de Correos, sede del Gobierno regional, y ha depositado una corona de laurel. Su texto reza “El pueblo de Madrid en recuerdo a las víctimas del COVID-19 y en especial a aquellas que fallecieron en soledad”.

Con todo el equipo de Gobierno de la Comunidad de Madrid, se ha guardado un minuto de silencio y la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (ORCAM) ha interpretado Lascia ch’io pianga, de la ópera Rinaldo de Haendel.

El pasado mes de julio, más de medio centenar de fallecidos por coronavirus fueron inhumados por el Gobierno regional al no haber sido reclamados por sus familiares y fueron posteriormente enterrados en el cementerio municipal Sur, en Carabanchel. Hoy, en la emblemática Puerta del Sol, se ha podido ver las flores que se colocarán en sus nichos.

Estos madrileños perecieron con síntomas compatibles con el virus y padecieron la doble soledad de esta enfermedad: fallecieron solos en cumplimiento del protocolo fijado por la autoridad sanitaria, que impedía la presencia de familiares para evitar contagios y la propagación del virus, y pasados los meses, no fueron reclamados por ningún familiar.

Ante esta situación, el Gobierno de la Comunidad de Madrid, a través de su Consejería de Justicia, Interior y Víctimas, decidió en julio inhumar los cuerpos, que permanecían alojados en el Instituto de Medicina Legal, uno de los depósitos provisionales de cadáveres que el Ejecutivo regional tuvo que poner en marcha en la primera ola de la pandemia.

Fueron los efectivos del Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid y de la Unidad Militar de Emergencias los encargados de retirar los cuerpos de estos fallecidos de hospitales y residencias de la región, velando los restos en todo momento para darles la máxima dignidad en medio de la tragedia.

El Instituto de Medicina Legal fue una de las tres infraestructuras provisionales que, durante la pandemia del COVID-19, la Comunidad de Madrid puso a disposición de la autoridad sanitaria para trasladar víctimas de la enfermedad. En total, se trasladaron 1.897 cuerpos. Al Palacio de Hielo de Madrid llegaron 1.146 fallecidos, 162 fueron acogidos en el Palacio de Hielo de Majadahonda, y el resto, es decir, 589, fueron enviados al Instituto de Medicina Legal.

Para que estos traslados se pudieran llevar a cabo con todas las garantías legales, la Comunidad de Madrid, a través de la Dirección General de Salud Pública, el 26 de marzo, tuvo que aprobar una Resolución que dio permiso expreso a las Fuerzas Armadas, Cuerpos de Bomberos y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para la retirada de cadáveres “desde el hospital o lugar de fallecimiento hasta el depósito o instalación funeraria designada, cumpliendo con los protocolos de seguridad y manejo (…) establecidos con motivo de la pandemia”, según recogía la norma.

La ceremonia, desarrollada en la fachada principal de la Real Casa de Correos, ha contado con la presencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid, el alcalde de la capital; el vicepresidente, consejero de Transparencia y Deportes y portavoz del Gobierno regional, Ignacio Aguado; la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís; y el resto del Consejo de Ejecutivo autonómico.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y la vicealcaldesa, Begoña Villacís, han asistido al homenaje que la Comunidad de Madrid ha rendido a las víctimas de la COVID-19.

Durante la ceremonia, celebrada en la Real Casa de Correos, el alcalde y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, han depositado una corona de laurel en memoria a las personas fallecidas a consecuencia de la pandemia ante la placa colocada en la fachada principal del edificio, sede del Gobierno regional, en especial recuerdo de aquellas que murieron en soledad.

Todos los asistentes al acto han guardado un minuto de silencio al tiempo que sonaba el Lascia ch’io pianga, de la ópera Rinaldo de Haendel, interpretado por la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid.

El alcalde ha recordado a todas aquellas personas que han fallecido como consecuencia de la pandemia “para que sean el motor que nos impulse a dar lo mejor y construir esa sociedad que se asiente sobre los valores de la convivencia, el progreso, el esfuerzo y el trabajo para recuperar esa España que hasta hace unos meses teníamos”. En especial, Martínez- Almeida ha tenido una mención a esas 57 personas cuyos “restos no han sido reclamados por familiares o seres queridos y que, por tanto, tenemos en nuestro corazón”.

Por su parte, la vicealcaldesa Begoña Villacís se ha referido también a esas personas fallecidas en soledad “porque merecían este cariño”. Además, ha insistido en que este homenaje sirve para reivindicar las muestras de solidaridad y humanidad que demostraron los ciudadanos durante la primera ola de la pandemia. “No es momento de hacer otra cosa que unirse, trabajar conjuntamente y con lealtad, ser honestos y leales al pueblo de Madrid, lo que va a exigir lo mejor de nosotros mismos y el compromiso que tenemos desde estos equipos de Gobierno es seguir caminando en ese sentido”.

 

Declaración institucional de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso

Buenos días a todos,

En primer lugar, quiero saludar al alcalde de Madrid, a la vicealcaldesa, al vicepresidente de la Comunidad de Madrid, a todo el Consejo de Gobierno, a los medios de comunicación y a todos los ciudadanos que se han acercado hoy a la Puerta del Sol a rendir homenaje a todas las personas que han fallecido por culpa de la COVID-19 y, sobre todo, a aquellas que lo han hecho en soledad.

Desde hoy, 18 de octubre de 2020, la fachada de la Real Casa de Correos se viste con una nueva placa, un lugar especial donde quedan recogidos, sobre todo, los momentos históricos que más afectan al pueblo de Madrid, como fue en su momento el 2 de mayo de 1808 o los atentados del 11 de marzo.

Quién nos iba a decir que un gobierno tan joven, en tan solo seis meses, viviría una experiencia como esta. El pueblo de Madrid, España y numerosos otros países estamos pasando la etapa más difícil en décadas.

Familiares que hemos perdido, personas mayores solas, niños con discapacidad que no han podido ir a clase, negocios que se han perdido, horas de estar con los nuestros, pero, sobre todo, somos conscientes del daño emocional, del daño económico y del daño en la salud que este virus está causando en todos los ciudadanos.

Para colmo, miles de personas han fallecido solas, y aunque siempre han tenido el último aliento, la mano de un sanitario o después de un profesional de la UME, muchos madrileños no han podido despedirse de sus abuelos, de sus padres, de sus hermanos, de sus hijos. A todos ellos y a las casi 60 personas que nadie ha reclamado y van por ellas estas flores junto a la placa que hemos visto ahora en la fachada de la Real Casa de Correos, va este sentido homenaje.

Pero que también es un homenaje a toda la sociedad española y de Madrid, a todas las personas que de una u otra manera han perdido algo en esta tragedia. No los olvidaremos nunca y ahora su testimonio nos tiene que obligar a seguir guiando nuestras acciones.

Toca también asumir que este virus va a seguir un tiempo entre nosotros y que nos vamos a tener que emplear a fondo para seguir salvando vidas mientras reactivamos nuestra economía porque muchas familias lo han perdido todo y nos necesitan.

Por eso, dialoguemos, pactemos políticas comunes, hablemos con los ciudadanos para recordarles que el virus sigue entre nosotros, especialmente en espacios cerrados, en ambientes privados; y, sobre todo, sepamos pelear con el espíritu positivo, energético y alegre que caracteriza a los españoles.

Encaremos este reto con esperanza, con esfuerzo, con paciencia y, sobre todo, que lo luchemos juntos.

 

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