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01
Jun
2012
Campo Real abre la veda de las mociones de censura PDF Imprimir E-mail
Lente de Aumento - Análisis
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Los partidos de la oposición deben elegir bien el momento de la presentación, pues sólo pueden hacerlo una vez por legislatura

La de Campo Real ha sido la segunda moción de censura presentada en la Comunidad en lo que llevamos de legislatura, después de que prosperase la de Griñón hace unos meses, y es que, a pesar de que son bastantes los municipios con mayorías inestables, los partidos no se atreven a plantear mociones de censura por el alto coste que puede tener.

El planteamiento de una moción de censura pone a todos los concejales en la picota, pues no actúan como órgano colegiado, sino como individuos, si bien la última modificación de la Ley para dificultar el transfuguismo parece haber reducido los casos de cambios de gobierno.

La presentación de una moción de censura es algo costoso en todos los sentidos: si no se tiene el respaldo mayoritario de los vecinos, puede suponer una situación de tensión en todos los sentidos que amplía la inestabilidad de un gobierno que, por definición, es de coalición.

Pero además la moción de censura obliga a retratarse a todos, pues para que salga adelante es necesaria la mayoría absoluta de los concejales que forman parte de la Corporación. Es decir, el propio sentido del mecanismo impide a los políticos quedarse al margen, pues una abstención hace decaer de forma automática la moción, al no alcanzarse la mayoría necesaria.

Pero el coste es aún mayor en otros sentidos: los partidos solo pueden presentar una moción por legislatura, por lo que perderla convierte un gobierno minoritario en casi omnipotente, si bien con dificultades para sacar adelante ordenanzas importantes. Sin embargo, la victoria tampoco beneficia a los ganadores: el votante percibirá, casi siempre, y salvo en casos muy determinados, que una mayoría de concejales ha tumbado la decisión de los votantes, lo que se llama ganar el partido en los despachos, con el consiguiente desgaste político.

No obstante, y a pesar de estas consideraciones, la moción de censura sigue siendo un método muy utilizado para materializar pactos de gobierno en el tiempo de descuento; precisamente esos pactos que no llegaron a cuajar en los días previos a la constitución del Consistorio.

Así, tres de los seis municipios grandes de la Zona Este podrían enfrentarse, en los próximos meses o años, a una moción de censura, pues son gobiernos en minoría, y con serias dificultades para controlar el Pleno municipal: Coslada, San Fernando y Alcalá. La situación de mayoría absoluta de Arganda, Rivas y Torrejón les permite vivir los próximos meses, salvo adelanto electoral, con absoluta tranquilidad.

En el caso de Coslada, por ejemplo, la suma de los tres partidos de izquierda más UPyD daría una mayoría suficiente a Ángel Viveros para recuperar el trono local, y, de hecho, el socialista ya anunció esa posibilidad en los días previos a su elección como Secretario General de su partido. Hace tres semanas, además, se producía la foto que más temía Raúl López: los cuatro portavoces, juntos, convocaron una rueda de prensa para criticar la actitud del Gobierno Local en la tramitación del Plan de Ajuste. Y es que la situación cosladeña ha virado 180º en los últimos meses. Si el alcalde se congratulaba de haber llegado a un pacto de estabilidad con UPyD que los magenta negaron, ahora parece que la situación se ha complicado entre los dos partidos, situando a UPyD con la última palabra sobre el futuro de la localidad.

En San Fernando, por su parte, la tensión de los primeros meses parece haberse relajado considerablemente, sobre todo, después de que Javier Corpa se hiciese con el control del PSOE local. La conexión entre PSOE e IU que se puede observar en cada Pleno permite intuir que la situación podría relajarse en las próximas semanas, máxime cuando ambos partidos han firmado el acuerdo que permitía desbloquear la aprobación del pago a proveedores a cambio de una auditoría. No obstante, y mientras no se cierre el acuerdo, Julio Setién seguirá estando con el agua al cuello, y necesitado de llegar a acuerdos puntuales con la oposición, además de dinamitar todo intento de los otros dos partidos en llegar a acuerdos.

Alcalá es, con diferencia, la situación más complicada de las que se presentan, pues en la localidad no hay dos opciones, sino hasta tres, con sus correspondientes posiciones políticas de cada uno de los cinco partidos, y es que, además del gobierno en minoría, el desconocimiento de qué le deparará el futuro a Bartolomé González hace que la situación no sea nada fácil. Así, la continuidad del alcalde podría permitir sacar adelante una moción de censura, pero el cambio de éste, inutilizaría esa opción y facilitaría, incluso, un gobierno mucho más estable.

Y es que, al igual que en Coslada, la última palabra sobre el gobierno complutense la tienen los magenta. Sin embargo, en ambos casos, ese posicionamiento obligaría a replantear algunos de los principios con los que se presentó a las elecciones, con el evidente coste electoral que eso podría suponer.

 

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