02
Mar
2025
Alcalá comienza su campaña contra la procesionaria Imprimir
Zona Este - Sociedad Alcalá
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Foto cedida por Ayuntamiento de Alcalá Tratarán 675 ejemplares

El Ayuntamiento de Alcalá de Henares ha puesto en conocimiento de la población que, a través de la Concejalía de Medio Ambiente, ha tomado una serie de medidas para controlar la proliferación en parques y jardines de la ciudad de las orugas procesionarias ya que pueden representar un riesgo para las personas y animales, y esto se debe fundamentalmente a los pelos urticantes que cubren su cuerpo.

El concejal de Medio Ambiente, Vicente Pérez, ha hecho hincapié en que es importante “tener precaución si te encuentras con ellas en la naturaleza o en las zonas verdes. Se identifican fácilmente, miden entre 2 y 4 centímetros de largo y se desplazan en fila india, razón por la cual se les conoce como «procesionarias».

En cuanto a la prevención y tratamiento de las orugas procesionarias del pino -Thaumetopea, pityocampa-, durante los meses de otoño, se han llevado a cabo un total de 675 acciones preventivas mediante endoterapia (inyecciones en tronco), en las zonas donde se han detectado mayores poblaciones. Este método, es el más efectivo, pero debe realizarse de forma controlada pues puede provocar daños por las inserciones de agujas de aplicación. El inventario de pinos es de 3.931 y 580 cedros.

Cuando aparecen los bolsones blancos que albergan las larvas, y si son accesibles (árboles bajos y accesibles), se puede proceder a la retirada de los mismos. En esta campaña se han retirado un total de 890. Estas actuaciones suelen realizarse en árboles en zonas delicadas (áreas infantiles, plazas con bancos, áreas caninas, etc.). En ocasiones, cuando comienza el descenso de orugas, ya no procede realizar tratamientos en el árbol y los bolsones suelen aparecer vacíos, a pesar de ser visibles en el árbol.

Además, se trabaja en el fomento de depredadores naturales como el gorrión, que es un depredador natural de las orugas procesionarias, ayudando a controlar la población de éstas. Con los inviernos más cálidos debido al cambio climático, el ciclo de las orugas se ha adelantado y ahora es común observar este comportamiento desde febrero, cuando antes ocurría en marzo o abril.

Para prevenir los riesgos, se recomiendan evitar las áreas de riesgo y por tanto mantenerse alejado de zonas con pinos, abetos o cedros, ya que los pelos urticantes pueden estar dispersos en el aire, provocando síntomas respiratorios, cutáneos o alérgicos. Además, es importante controlar a las mascotas, llevarlas siempre con correa y supervisar su comportamiento en áreas de riesgo, ya que los accidentes suelen ocurrir cuando las orugas descienden al suelo.

En caso de contacto con los pelos urticantes, dado que la toxina es termolábil, se recomienda aplicar agua templada en la zona afectada y consultar a un médico o veterinario inmediatamente. Aunque las orugas procesionarias son una parte común del ecosistema, sus efectos pueden ser perjudiciales para la salud humana y animal. Por ello, es importante que la ciudadanía siga las recomendaciones preventivas que han quedado indicadas.

La Comunidad de Madrid ha iniciado esta semana el control de la oruga procesionaria en más de 65.000 hectáreas de pinares. Las zonas más afectadas por este insecto son las de Pinus pinaster, del piedemonte de la Sierra de Guadarrama, y Pinus halepensis, presente en el este y sureste madrileño.

La Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, a través de la Dirección General de Biodiversidad y Gestión Forestal con el Cuerpo de Agentes Forestales, despliega un trabajo de observación y seguimiento de esta especie para establecer las medidas, así como el lugar y momento adecuado para evitar su propagación.

En la web institucional se publican todos los años los mapas de afectación con los índices de presencia, así como las curvas de vuelo, instrumento necesario para planificar los trabajos de control. Los técnicos de medio ambiente y los agentes forestales autonómicos determinan la situación de estos lepidópteros en una zona delimitada y comprueban las distintas acciones para su desaparición, como la aplicación de insecticidas o la instalación de trampas de feromonas.

Además, la instalación de cajas nido y de refugio para aves y murciélagos favorece el fomento de la población de predadores, cumpliendo una acción combinada. Por un lado, las especies de aves insectívoras se alimentan de las orugas durante en otoño, mientras que los murciélagos lo hacen de las mariposas en verano.

La conocida en términos entomológicos como Thaumetopoea pityocampa vive un aumento de su población en los últimos años debido a los otoños cálidos y secos, que les son muy favorables. Son capaces de producir grandes daños en las masas forestales, propiciando la aparición de otras plagas y disminuyendo el vigor del arbolado, al que convierten en más sensible a los incendios.

Estas larvas habitan en bolsones ubicados en los pinos, de cuyas hojas se alimentan. Nacen durante los meses de invierno y el comienzo de la primavera, y empiezan a verse los primeros nidos en los extremos de las ramas. Cuando las condiciones climatológicas son favorables, bajan al suelo para enterrarse formando una especie de procesión, de ahí el origen del nombre. En verano, culminan la metamorfosis al convertirse en mariposas y reproducirse.

El Cuerpo de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid ofrece recomendaciones para prevenir daños en la salud de las personas y animales de compañía, aconsejando evitar cualquier contacto con nidos y orugas, ya que sus pelos urticantes, que incluso pueden ser trasladados por el viento, podrían provocar reacciones alérgicas en la piel. De ser graves, los afectados deben llamar al teléfono de emergencias 112 o acudir a un centro sanitario.

También no pasear bajo los pinos afectados o cerca de ellos y, en caso de encontrárselas, cubrirse la mayor parte del cuerpo, llevar gorra y gafas y no frotarse los ojos. Si se ha tenido contacto, es conveniente ducharse y lavarse la cabeza lo antes posible y hacer lo mismo con la ropa utilizada.

Los niños deben ir sujetos por los adultos para que no entren en contacto con estos insectos, al igual que los animales de compañía a los que pueden ocasionar graves daños si las ingieren. De ocurrir esta circunstancia, los dueños han de buscar asistencia veterinaria inmediata.